2 de marzo de 2014

Nebraska




La dulzura hecha película. Blanco y negro, un hombre mayor camina por la calle, la calle de la vida que cada vez es más corta, la de los sueños que no se cumplieron en la juventud, y la que tuvo la importante participación del alcohol. Un premio, la motivación para avanzar, para dar cada paso y llegar a Nebraska para reclamarlo.

Un filme en el que un hijo se reencuentra con su padre, en el que lo conoce y logra entender sus aspiraciones, su vida y el lugar en el que tomó su primera cerveza y se forjó como ese hombre ingenuo, que nunca ve una mala intención, aunque la tenga al frente.

Guión, fotografía, música y actuaciones maravillosas. Una historia conmovedora que podría ser repetida por cualquiera que la vea, en cualquiera de las dos posiciones de los personajes principales.

Una oda a la cotidianidad, a la vejez y a la comprensión, a ver de cerca a alguien que siempre ha estado, a reconocer el ciclo de la vida y a valorar los deseos de quien, parece, ha dejado de desear.


El final perfecto, la lágrima satisfecha de relajarse frente a la pantalla y saber que una historia sencilla bien contada, puede convertirse en una gran película.

Director: Alexander Payne

Guión: Bob Nelson

Duración: 110 min

Reparto: Bruce Dern, Will Forte, June Squibb