12 de julio de 2016

Buscando a Dory



Llega la primera quincena de junio y, como cada año, a la cartelera nacional empiezan a llegar las apuestas de los estudios norteamericanos por alcanzar grandes éxitos de taquilla, películas para toda la familia, realizadas con la única misión de entretener.

Una de las más esperadas, sin duda, ha sido Buscando a Dory, secuela del clásico contemporáneo Buscando a Nemo, producto de la imbatible alianza entre Pixar y Disney, la cual se caracteriza por hacer películas para adultos que le gustan a los niños. 

Durante su estreno, el pasado jueves, las salas de cine de la capital quindiana se llenaron de fanáticos, 13 años después de la primera parte, grandes y chicos gozaron con una nueva y divertida aventura bajo el agua, pero ¿es en realidad mejor que su predecesora?
  

Compleja y adorable

La película cuenta la historia de uno de los personajes más entrañables de la franquicia, Dory, ese pececito cirujano azul -con un problema de falta de memoria a corto plazo- que ayudó a Marlin a recorrer el océano en busca del pequeño Nemo.

Esta vez es ella quien necesita atravesar las profundidades del mar, para encontrar a sus padres, en el camino se enfrentará a grandes desafíos, encontrará a nuevos amigos y descubrirá los secretos de su origen.

La introducción de la película se parece mucho a la de su predecesora, inicia con un flashback que muestra la infancia de Dory, cómo era la relación con sus padres, cómo, sin quererlo, se separó de ellos y cómo se encontró con Marlin.

Entonces se empieza a desvelar un personaje principal complejo, desesperado por la incapacidad de recordar, pero capaz de sentir el inconfundible llamado del corazón, a través de la nostalgia.

Acompañada de Marlin y de Nemo, el viaje por las profundidades tiene un giro inesperado cuando Dory es capturada y llevada a un centro de recuperación y protección de la fauna marina.


Personajes secundarios muy divertidos

En este santuario, Dory se encuentra con el pulpo Hank, un ser amargado que desea huir, para no ser regresado al océano; con el tiburón ballena Destiny, que teme a nadar por su vista deficiente, y con Bailey, una ballena beluga, con gran capacidad de geolocalización.

Juntos hacen un cóctel muy entretenido, viven mil y una situaciones divertidas, generando en el espectador una ansiedad por ver qué ha sucedido con los padres de Dory. Al final, una persecución policial culmina con una de las mejores secuencias de Pixar.

Queda para reflexionar si era necesario incluir a Nemo y a Marlin en una de las subtramas de la película, ya que no aportan para el desarrollo del conflicto principal y bien podría pensarse en una involución de Marlin, con respecto al final de la primera película. Sin embargo, sus secuencias con tres divertidos leones marinos y con un pájaro despistado, son otro punto alto de la cinta.


Animación de primera

Es grandioso observar la calidad de animación de Buscando a Dory, deja un punto muy alto de realismo, iluminación, textura y contornos sin precedentes.

El pulpo, las nutrias, los leones marinos y, por supuesto, los peces cuentan con atributos individualizados en el nivel de detalle, dando como resultado expresiones genuinas y movimientos muy fluidos. La película no parece hecha por computador, para hacer filmada en el océano, solo por eso vale la pena ir a verla a la sala.


El mensaje

Buscando a Nemo es una película sobre la confianza en los seres amados, Marlin, después de su aventura, aprendió a no sobreproteger a su hijo, a creer en él, a pesar de la adversidad.

En Buscando a Dory, quizás el mensaje no queda tan claro, aunque se puede resaltar la evolución del personaje, al aprender a creer en sí misma. Tal vez, esa la gran diferencia entre las dos cintas. No obstante, no deja de ser una gran película familiar, que se robará el corazón de chicos y grandes.


Bonus track

Con cada estreno, Pixar sorprende con un nuevo cortometraje, esta vez trae el titulado Piper: esperando la marea, el cual se constituye en otra razón para llegar temprano a la sala de cine, pues se demuestra que para contar un buena historia, solo basta ver la trascendencia en lo sencillo.