11 de enero de 2017

Mi amigo el dragón



Con tan solo 4 años Peter sufrió la peor tragedia de su vida. Perdió a sus padres en un accidente automovilístico, del cual él resultó ileso. Pero de su desgracia también se originó la más extraordinaria de las aventuras, tras el incidente fue rescatado y protegido por un dragón, al que bautizó como Eliot.
Peter sobrevive en lo profundo de un bosque, repleto de lobos, osos y otros animales, gracias al cuidado del dragón, que según cuenta la leyenda del poblado más cercano, vive allí porque se perdió de su familia, cuando viajaba hacia las montañas del norte.
Con el pasar del tiempo Peter y Eliot se hacen compañeros inseparables, de día y de noche comparten sus soledades, como únicos representantes de sus respectivas especies, en un hábitat donde la mayor amenaza no proviene de la fauna, sino de las sierras eléctricas de los humanos, que acechan en la distancia con el ánimo de talar los árboles gigantes que resguardan los secretos del bosque.
Luego de 6 años de convivencia, Peter se convierte en un preadolescente salvaje, de pelo largo, sucio y enmarañado, que le teme al contacto con los hombres, pero siente curiosidad y atracción por ellos.
Entre tanto, Eliot no es un dragón normal. Es verde, peludo, en lugar de parecer feroz tiene una actitud de perro amigable que lo hace bastante tierno, además cuenta con la habilidad de mimetizarse con el ambiente para, literalmente, desaparecer ante cualquier peligro.
La vida en el bosque parece estar muy bien hasta que Peter es visto por Natalie, una niña de 11 años, cuyo padre es el dueño de la serrería local, de inmediato es rescatado y llevado a la civilización. Entre tanto, Eliot, desesperado por no ver a su amigo, accidentalmente se deja ver por un grupo de hombres que, de inmediato se da a la tarea de cazarlo.
A partir de ese momento, ambos tratan de defender su amistad y rescatarse mutuamente, pero ignoran que luego de ese contacto con las personas ya nada volverá a ser como antes.
Esta es, a grandes rasgos, la historia de la nueva película de Disney Pictures, Mi Amigo el Dragón, la cual se estrenó el pasado jueves en las salas de cine de Armenia.
Excelentes efectos especiales La cinta es una adaptación del musical de 1977 llamado Pete's Dragon, el cual combinaba la animación tradicional con actores reales. En cambio, esta nueva versión fue concebida para mezclar la imagen real con la técnica de la animación por computadora, lo que se constituye como uno de sus mayores aciertos.
Desde ese punto de vista, se trata de una propuesta cinematográfica impecable, en ningún momento el espectador va a ver el dragón como un objeto alejado de la realidad de los personajes, por el contrario, tiene expresiones faciales naturales y movimientos corporales precisos. Es tal el gran nivel de calidad que se le imprimió, que al verla en 3D, se tendrá la tentación de estirar el brazo para tocarlo y sentir su pelaje.
Pero los excelentes efectos especiales no se limitan al dragón, el desenlace de la persecución final también hace gala de los grandes avances de la tecnología por computador que ha logrado Disney.

Una historia muy repetida A la película no le caben grandes análisis, está hecha para el público más infantil, pensarla más allá es evidenciar vacíos narrativos, que para un adulto pueden generar desazón, pero que caben dentro de la concepción mágica y surrealista del mundo que puede tener un niño.
Hay que entrar a la sala de cine despojándose de cualquier prejuicio y con la mentalidad de que no todo necesita ser lógico para tener sentido.
Sin embargo, sí se trata de una fórmula repetitiva y tal vez desgatada, Mi Amigo el Dragón es la misma historia que se ha visto cientos de veces en el cine: el niño que tiene un amigo extravagante, que la sociedad no acepta porque no puede comprender. Clásicos como E.T., El Gigante de Hierro, Lilo y Stich, Cómo Entrenar a tu dragón, entre otros, resultan buenos ejemplos de ello con mejores resultados.
Buenas actuaciones Finalmente, hay que destacar la interpretación de Oakes Fegley, quien encarna al pequeño Peter, con su actuación logra plasmar muy bien la esencia del personaje, un niño medio salvaje que lo único que quiere es estar con su mejor amigo.
Mi Amigo el Dragón es una buena propuesta para los más pequeños, aunque para los más puede resultar un plan muy aburrido.