12 de enero de 2017

Moana



El futuro de una isla polinesia y de su gente está en manos de su futura líder, una joven de 16 años que deberá ir en contra de los mandatos del actual dirigente, su padre, y recorrer el océano para devolver el equilibrio a la naturaleza. Esta heroína es el personaje principal de Moana: un mar de aventuras, la nueva película de Disney Animation Studios, que una vez más empodera a su protagonista femenina, sin recurrir a la repetida fórmula de la princesa en busca del amor verdadero. Moana es una joven que se siente atraída por el océano desde niña, pero que nunca ha podido ver más allá de lo que dice la orilla. Sin embargo, en el momento en que la comida y ciertos recursos empiezan a escasear, se arriesgará a emprender un viaje en busca de Maui, el semidios que debe devolver una piedra sagrada, para que todo regrese a la normalidad. La cultura de la tribu Maori de Oceanía es la principal protagonista de esta cinta, que conquista al público con sus colores, en especial cuando el mar es presentado, haciéndolo tan atractivo para la audiencia como para la protagonista. Aunque la leyenda que guía a la joven: la piedra conocida como el Corazón de Te Fiti, la Isla Diosa, debe ser entregado por Maui, para terminar con una maldición, es narrada desde la primera escena, es un poco compleja para ser comprendida inmediatamente por los espectadores. Sin embargo, a medida que avanza, el guion se vuelve más claro y fluye mejor, gracias a los apartes cómicos, que se hacen evidentes cuando aparecen el semidios, quien es doblado originalmente por Dwayne Johnson ‘The Rock’, y algunas mascotas que acompañan a la princesa en su aventura. La calidad de la animación logra el objetivo de dar una apariencia real y llamativa a la mayoría de elementos de la cinta dirigida por Ron Clements y John Musker, quienes están detrás de clásicos como La Sirenita y Aladino. El movimiento del cabello, cuando está seco y húmedo, del agua y el viento generan una sensación de tangibilidad, que es posible, gracias al buen uso de la tecnología. Como toda película Disney, Moana tiene varios momentos musicales, que en esta ocasión pueden llegar a ser demasiados y aburridos para los adultos. Allí es donde la película reafirma su corte infantil, pues los niños pueden entretenerse más con las canciones que interpretan los personajes. Eso no impedirá que el filme sea disfrutado por toda la familia, y que los valores que enseña: la valentía y la amistad, lleguen al corazón del público. Con esta apuesta, la productora explora nuevamente una cultura que nunca antes había retratado y le otorga cualidades a su personaje femenino que sirven de inspiración; una combinación que garantiza un buen momento en las salas de cine, y el nacimiento de una leyenda.