5 de junio de 2017

Belleza Inesperada: Un cuento de Navidad y de autoayuda



Belleza Inesperada es una película efectista, que consigue su objetivo de provocar tristeza; lo malo es que mientras algunos espectadores se conmueven por el drama, para otros el sentimiento es consecuencia del aburrimiento y de ver cómo se desperdició un gran grupo de actores y una buena idea original.
Howard (Will Smith) es un exitoso publicista de la ciudad de Nueva York, cuya vida cambia cuando sufre una tragedia que lo sume en una profunda depresión. Aislado, ensimismado, huye de la realidad escribiéndole cartas al universo. Entre tanto, su negocio empieza a verse amenazado, las más importantes firmas quieren desvincularse por su falta compromiso.
Cuando sus mejores amigos, a la vez socios, ven ese ‘monstruo’ que se cierne sobre la empresa, conciben una estrategia un poco excesiva, para recuperar a su viejo amigo y salvar la compañía, aunque ignoran que su idea también terminará afectándolos.
Belleza Inesperada es una película sobre cómo los seres humanos enfrentan las tragedias, cómo se rebelan ante el destino y sus giros injustos, y sobre cómo pueden recuperar el sentido de la vida cuando comprenden la relatividad del tiempo, el impulso vivificante de la muerte y la trascendencia del amor.
Aunque todo ello suena muy bien, la película se queda corta, los giros narrativos bruscos y la superficialidad de los personajes hacen que la trama quede con bases endebles y se derrumbe muy rápidamente.
Belleza Inesperada intenta ser un cuento de Navidad, al estilo de los grandes clásicos de Frank Capra, pero se pierde en una fórmula manipuladora, por querer provocar la lágrima fácil se queda en una historia simple de autoayuda.
Entre los aspectos positivos está que el director David Frankel, que tiene en su filmografía buenas obras como El Diablo Viste a la Moda, aprovecha muy bien los escenarios de la ciudad de Nueva York en época navideña, para contrastarlos con la oscuridad por la que atraviesa el personaje principal.
El elenco
Will Smith es un gran actor: carismático, versátil y expresivo; para gran parte del público basta con verlo anunciado en algún cartel para sentirse atraído por sus películas. En Belleza Inesperada tiene una buena interpretación, es capaz de transmitir el dolor que enfrenta su personaje, sin embargo, el rol está mal concebido, es plano, durante el metraje no evoluciona, debido a que el director prefirió omitir su presentación para provocar una sorpresa en el desenlace, que carece de importancia para el mensaje final de la cinta.
Los demás, un elenco de lujo: Edward Norton, Kate Winslet, Michael Peña, Naomie Harris, Helen Mirren, Keira Knightley cumplen satisfactoriamente, pero padecen el mismo problema de Smith, no tienen un gran desarrollo de personaje, sus historias parecen insertadas a la fuerza, se resuelven con muchos diálogos y son muy predecibles.
Sin la magia de sus predecesoras

Quizás algunos relacionen Belleza Inesperada con En Busca de la Felicidad y con Siete Almas, otros dos largometrajes que plantean reflexiones similares sobre la vida y que también son protagonizadas por Will Smith. Sin embargo, aquellas tienen historias más sólidas, más redondas, más simples, que con menos puntos de giro, transmiten mucho más.

Belleza Inesperada se queda en un nivel inferior y aunque no será un clásico, pronto se convertirá en uno de los filmes preferidos para ver en televisión durante las fiestas decembrinas, de esos que se olvidan durante el resto del año.