11 de diciembre de 2017

Coco, para no olvidar


Cuenta la tradición mexicana que el Día de Muertos es la única noche del año en la que nuestros ancestros fallecidos tienen la oportunidad de visitarnos. Sus espíritus cruzan un umbral mágico cubierto de hojas, para ver cómo está la familia, compartir las más deliciosas viandas y luego retirarse. Pero para que las almas no tengan problema en llegar, los vivos debemos construirles un altar con sus fotografías, ofrecerles flores, velas, vasos de agua, sus comidas preferidas y todas aquellas cosas que amaron en vida. Si no ponemos sus fotos, si las hemos olvidado, no podrán cruzar, estarán condenadas a desaparecer en la eternidad.

En Coco, la más reciente película de la exitosa alianza Disney-Pixar, se abordan los elementos más representativos de esta tradición para contarnos la historia de Miguel, un niño de 12 años que sueña con ser cantante, a pesar de que su familia le tiene prohibido cualquier contacto con la música, debido a un evento que sucedió hace muchos años. Entonces, para poder participar de un concurso de talentos, que se lleva a cabo durante la noche de Muertos, decide robarse la guitarra de su ídolo, el cantante Ernesto de la Cruz, que está resguardada en el mausoleo del artista. Cuando lo logra, sin querer, queda maldito, atrapado en el mundo de los muertos y con una sola oportunidad de regresar. 

En esta aventura por la tierra de los difuntos, Miguel estará acompañado por Héctor, un alma pícara que lucha por no ser olvidada, y que lo ayudará, siempre y cuando se comprometa a poner su fotografía en un altar. También estará Dante, un xoloitzcuintle, raza de perro que según la tradición es la que guía a las almas por el viaje en el mundo de los muertos. Además se encontrará con parientes fallecidos que, aún estado en el más allá, seguirán  impidiéndole que luzca su talento innato para el canto.

Al final, su estadía en la muerte lo llevará a comprender la importancia de la familia. Que los sueños pueden llegar a nublar la vista y que aquello que idealizamos también puede llegar a lastimarnos.

Pixar lo hizo de nuevo

Coco es una película completa, redonda, que te hará reír, que te va a sorprender y, sin duda, te hará llorar. Al adaptar una de las tradiciones más hermosas de la cultura mesoamericana, como lo es el Día de Muertos, consigue avivar la fascinación que el mundo entero tiene por los insondables misterios del más allá. ¿Quién no quisiera tener la oportunidad, aunque fuera por una sola vez, de encontrarse con aquellos seres que amó, pero que se le adelantaron en el camino?

Como latinoamericanos, con Coco nos podemos sentir identificados con los pequeños detalles: desde el color de la piel, pasando las camisetas de fútbol, hasta las decenas de referentes de la cultura mexicana que reconocemos fácilmente: Frida Khalo, Diego Rivera, Cantinflas, Jorge Negrete, Pedro Infante, por solo nombrar a algunos. Se nota que los productores se tomaron el tiempo para que nada se les escapara y, sin caer en el cliché o el estereotipo, construyeron personajes que solemos encontrar fácilmente en las familias de este lado del mundo.

El guion es simple, contundente, tiene muy claro el mensaje que quiere transmitir y un par de giros insospechados que lo convierten en la piedra angular de hermosa travesía animada. Los  personajes están muy bien construidos, son sólidos, con las motivaciones bien establecidas. La bisabuela de Miguel, por la que lleva el nombre la película, sin aparecer mucho tiempo en pantalla se constituye en el personaje más entrañable que ha construido Pixar hasta la fecha.

En cuanto a la animación, técnicamente es maravillosa, el nivel de detalle en los gestos de las personas, en las expresiones de las calaveras nunca antes se había visto en película animada. Y qué decir del color, los alebrijes, seres fantásticos que tienen parte de muchos animales, son sorprendentemente hermosos, por solo este detalle vale la pena pagar la boleta en 3D.

La banda sonora también es otro punto alto, la canción que suena durante el clímax de la historia tocará las fibras de más de un espectador.

En resumen, Coco es una excelente alternativa para disfrutar este fin de semana. Buena historia, buena música, personajes divertidos y grandiosa animación.