15 de abril de 2015

Azul oscuro casi negro





"- Es tener la sensación de que siempre hay algo en medio. - ¿En medio de qué?
- De lo que quiero".



¿Alguna vez has sentido que la vida conspira contra tus sueños? ¿Alguna vez has pensado que no hay salida, que los problemas te desbordan y has querido mandar todo al carajo, porque nada de lo que planeaste salió como lo esperabas? 

Si la respuesta es sí, entonces seguramente el personaje de Jorge, en la cinta española Azul oscuro casi negro, será un buen referente para tu vida. 

La película plantea un escenario desesperanzador. El destino tergiversa los objetivos de cada uno de los personajes, burlándose de lo que planean, y los lleva a un desenlace donde no existe un final, solo tres puntos suspensivos que te recuerdan que -quieras o no- la vida continúa... sigue... e incluso tiene tintes funestos.

El filme cuenta la historia de Jorge (Quim Gutiérrez), un muchacho que se vio forzado a heredar el trabajo de su padre, como portero de un edificio, cuando esté sufrió un colapso mental que lo perdió para siempre en las tinieblas de la demencia. 

Insatisfecho, sin una madre en quien asirse y con su hermano mayor pagando una condena en la cárcel, debe velar por el bienestar de su progenitor, mientras trata de alcanzar sus aspiraciones, algunas tan sencillas como comprar un traje azul oscuro casi negro, en el que el personaje representa todos sus sueños. 

Sin embargo, como él mismo lo dice en uno de los diálogos, hay algo que siempre se le atraviesa. La muchacha -de la que ha estado enamorado toda la vida- no le corresponde de la manera que él quisiera; es rechazado de cuánto empleo se presenta, su padre lo desprecia, y su hermano Antonio quiere aprovecharse de él.

Cuando este último (Antonio de la Torre), se da cuenta de que es estéril le propone que sea él quien engendre su hijo, ya que la novia, que también está presa, quizás no espere a que se realice un tratamiento de fertilidad. Entonces, al conocer a Paula (Marta Etura), Jorge inicia una extraña relación que le demuestra que, como dice Mick Jagger, "no siempre puedes conseguir lo que quieres, pero si lo intentas algunas veces encontrarás lo que necesitas".

Para destacar, la dirección de Daniel Sánchez Arévalo es impecable: sus encuadres simétricos y la relación entre el sonido y la intención de cada secuencia dan cuenta de una gran sensibilidad artística, sin falsas pretensiones consigue inundar la pantalla de una melancolía que abre un vacío en la boca del estómago y propicia una sensación muy parecida a la tristeza.