22 de abril de 2019

La maldición de La Llorona



Pasillo oscuro, silencio incomodo, un personaje cualquiera va caminando muy despacio en busca de alguien o algo, sabe que se debe alejar de ahí, pero, aun así, no se detiene; de repente, aparece una figura fantasmagórica al mismo tiempo que, de golpe, se escucha un grito, gruñido o lamento… el espectador salta de la silla, a pesar de que ya sabía lo que iba a suceder. La receta se repite una y otra vez, hasta que aburre y deja de sorprender.

Así se resumen la gran mayoría de historias de terror que llegan a las salas cine cada mes y es la firma de la saga de películas del Expediente Warren que, si bien tuvo un acierto gracias a las dos primeras entregas de El Conjuro, con La maldición de La Llorona, que supuestamente es otro capítulo de este universo, da un paso en falso.

Inspirada en la famosa leyenda latinoamericana sobre ese espíritu condenado al lamento eterno por haber asesinado a sus hijos, la cinta se ubica en Los Ángeles de la década del 70, y cuenta la historia de Anna García (Linda Cardellini), una trabajadora social que debe atender un caso perturbador sobre la muerte de dos niños pequeños, cuya madre asegura que fue La Llorona, lo cual, en un principio le parece improbable hasta que sus propios hijos son acechados por el ente maligno. Desesperada, Ana acude a Rafael (Raymond Cruz), una especie de chamán, que apelará a toda clase rituales (sin tener en cuenta lo ridículo que resultan) para poder enfrentar la maldición.

En su ópera prima, el director Michael Chaves realiza una correcta puesta en escena, pero a partir de la receta de siempre: casa embrujada, un monstruo acechando en la oscuridad, personajes que suelen tomar decisiones estúpidas, iconografía cristiana y un desenlace exagerado. Nada nuevo. Lo que pudo haber sido una historia con carácter, con una atmósfera auténtica como lo contaban los abuelos de hace tiempo, se perdió con cada susto 'inesperado'.

Para ver La maldición de La Llorona hay que asistir a la sala de cine con la disposición a ser asustado, para abrazarse con la pareja o para reírse con los amigos (por lo ridículo de algunas secuencias). Hay que dejarse atrapar por la escena cliché, a pesar de que, como les sucede a los protagonistas, lo más sano sea alejarse de ahí.

3 de marzo de 2019

Increíblemente real











A Ron Stallworth no le bastó con ser el primer policía negro en la historia de Colorado Springs, tampoco le alcanzó con ser aceptado en el equipo de detectives, no, él quiso ir más allá y se atrevió a ingresar, en cubierto, a el Klu Klux Klan. Sí, en el año de 1979 la organización racista, xenófoba, antisemita más peligrosa de la historia de los Estados Unidos aceptó entre sus filas, sin saberlo, a un afroamericano.  Y Ron, ¿cómo lo consiguió? Gracias a la ayuda de un judío. ¿Acaso la realidad puede llegar a ser más sorprendente, más irónica?

Este es solo el punto de partida de El Infiltrado del KKKlan (2018), la más reciente realización del polémico director Spike Lee, una gran propuesta estética y narrativa, aderezada con su inconfundible irreverencia, un filme que logró 6 nominaciones en los Premios Óscar 2019: Mejor Película, Mejor Director, Mejor Actor de Reparto, Mejor Guion Adaptado, Mejor Montaje y Mejor Banda Sonora, y que fue ovacionado en algunos de los grandes festivales alrededor del mundo. 

Con la lucha por los derechos civiles como telón de fondo, Ron y Flip (su compañero judío) tienen la misión de descubrir los planes criminales que traza el clan, al tiempo que se ganan la confianza de los líderes, evaden las miradas inquisitoriales de quienes sospechan de su lealtad a la superioridad blanca y soportan las humillaciones de los propios compañeros del departamento de Policía. 

La producción es un homenaje al movimiento cinematográfico de explotación negra (blaxploitation), el cual tuvo su esplendor, precisamente, en la década del 70, con policías afroamericanos como protagonistas, en un realce de los íconos que construyen el imaginario y la identidad de la raza negra. 

Creativa

Spike Lee pone al servicio de la historia una serie de recursos técnicos que la enriquecen y hacen entretenida, de principio a fin: planos secuencias, imágenes de archivo y monólogos, van proporcionando ritmo y equilibrio. El director, nacido en Atlanta (Georgia), en toda su filmografía ha promovido la igualdad racial, en esta oportunidad, sin caer en el moralismo, envía un mensaje claro en contra del fundamentalismo y con socarronas burlas al gobierno actual de Donald Trump, para finalizar en una secuencia contundente.

El otro punto fuerte de la cinta es la construcción de personajes, los protagonistas generan empatía con el público, sin ser perfectos, por el contrario, son profundos con muchos matices. Este punto se realza gracias a las excelentes actuaciones de John David Washington (Ron) y Adam Driver (Flip), son ellos quienes cargan con todo el peso dramático y no son inferiores al reto.

El diseño de producción fue cuidadosamente pensado para recrear la época y generar secuencias aterradoras, en especial aquellas donde el KKK está en acción. Pequeños detalles, ubicados detrás de la acción principal de cada escena realzan el mensaje de las escenas y dan fuerza a la premisa. 

A diferencia de otras cintas que también abordan el racismo, como por ejemplo Green Book, esta producción es consciente de que el problema está vigente, que la intolerancia frente a las minorías no es un asunto del pasado, sino que, inclusive, está más arraigado en aquellos que culpan de todos sus males a las minorías, ya sean negros, judíos, gitanos o inmigrantes. 

Un final diferente

La película no es el gran trabajo en la filmografía de Spike Lee, pero sí es su regreso a las grandes ligas con una de las mejores propuestas de la temporada de premios, sin embargo, entre espectadores y críticos el filme ha sido ignorado, casi rechazado, debido, en gran parte, a la secuencia final, que rompe con la estructura narrativa, no obstante, también puede ser tomada como un segundo clímax de la película, sin miramientos refuerza el mensaje y provocando desazón y desesperanza frente a la cada vez más sorprendente e increíble realidad.




24 de febrero de 2019

And the Oscar goes to...



Aquí están las apuestas para lo que será la edición 91 de la entrega de premios Óscar a lo mejor del cine, quizás no son los reconocimientos más importantes, pero sí los más populares del planeta. A las 8:00 p. m. comenzará la ceremonia, que se transmitirá en directo para todo el mundo desde el teatro Dolby de Los Ángeles, California.


Pronósticos

Mejor Película:
Debe ganar: Roma
Va a ganar: Roma
Sorpresa: Bohemian Rhapsody

Mejor Director: 
Debe ganar: Alfonso Cuarón (Roma)
Va a ganar: Alfonso Cuarón (Roma)
Sorpresa: Yorgos Lanthimos (La Favorita)

Mejor Actriz:
Debe Ganar: Olivia Colman (La Favorita)
Va a ganar: Glenn Close (The Wife)
Sorpresa: Lady Gaga (Nace una estrella)

Mejor Actor
Debe ganar: Christian Bale (Vice)
Va a ganar: Rami Malek (Bohemian Rhapsody)
Sorpresa: Viggo Mortensen(Green BooK)

Mejor Actriz de Reparto: 
Debe ganar: Regina King (El blues de Beale Street)
Va a ganar: Rachel Weisz (La Favorita)
Sorpresa: Emma Stone (La Favorita)

Mejor Actor de Reparto: 
Debe ganar: Mahershala Ali (Green Book)
Va a ganar: Mahershala Ali (Green Book)
Sorpresa: Sam Eliot (Nace una estrella)

Mejor Guion Original: 
Debe ganar: Paul Schrader (El Reverendo)
Va a ganar: Paul Schrader (El Reverendo)
Sorpresa: Adam McKay (Vice)

Mejor Guion Adaptado 
Debe ganar: Spike Lee (El infiltrado del kkklan)
Va a ganar: Spike Lee (El infiltrado del kkklan)
Sorpresa: Los Cohen (La Balada de Buster Scruggs)

Mejor Montaje: 
Debe ganar: Vice
Va a ganar: Vice
Sorpresa: El infiltrado del KKlan

Mejor Fotografía: 
Debe ganar: Guerra fría
Va a ganar: Guerra fría
Sorpresa: Roma

Mejor Diseño de Producción: 
Debe ganar: La Favorita
Va a ganar: La Favorita
Sorpresa: Roma

Mejor Vestuario: 
Debe ganar: La Favorita
Va a ganar: La Favorita
Sorpresa: Black Panther

Mejor Película Animada: 
Debe ganar: Spiderman, un nuevo universo
Va a ganar: Spiderman, un nuevo universo
Sorpresa: Los increíbles 

Mejor Película Extranjera:
Debe ganar: Roma
Va a ganar: Roma
Sorpresa: Guerra fría


Todos los caminos conducen a Roma

La película mexicana se perfila como la gran ganadora de la noche. Un relato sencillo, pero conmovedor, entrañable y, visualmente, hermoso. Aborda la relación de dos clases sociales en la ciudad de México de los años 70, con un trasfondo sociopolítico sutil, pero aterrador. Si se lleva el principal galardón será algo histórico por ser la primera película de habla no inglesa en conseguirlo. Alfonso Cuarón, su director, escribió, hizo la fotografía, dirigió y participó en el montaje.

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La segunda favorita

El director griego Yorgos Lanthimos presenta La Favorita, una producción de época que plasma un episodio de la vida de tres mujeres complejas, con personalidades fuertes, interpretadas de manera magistral por tres brillantes actrices. Aspira a diez premios, incluyendo Mejor Película y Mejor Director. 

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El mutismo del poder

Adam McKay, director conocido por el excelente uso del sarcasmo y su gusto por desvelar escándalos, se le midió a contar cómo fue el ascenso al poder del polémico Dick Cheney, desde su lado más oscuro. Un drama entretenido que tiene su mayor fortaleza en la forma con que fue abordado el tema. Entre tanto, el camaleónico Christian Bale sumó otra gran interpretación en su carrera. La película aspira a ocho premios Óscar, entre ellos Mejor Película.

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El regreso del gran Spike Lee

El infiltrado en el KKKlan es la más reciente realización del polémico director neoyorkino Spike Lee, una gran propuesta estética y narrativa, aderezada con su inconfundible humor negro, un filme que logró 6 nominaciones en los premios. El director se va sin rodeos para plasmar un mensaje contundente en contra del racismo.

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Para sentirse bien

Green Book, una amistad sin fronteras es de esas producciones que provoca una agradable sensación cuando finaliza. Un talentoso pianista negro realiza una gira por el sur de los Estados Unidos en compañía de un italoamericano pendenciero y ordinarioo, una interacción particular que dejará una bonita lección sobre la dignidad y la tolerancia. Grandes actuaciones en un contexto que se concibió un tanto superficial. Mahershala Ali tiene asegurado su óscar como actor de reparto.

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Nace un director

Bradley Cooper es una de esas personas que nacieron con ángel, en la nueva versión de Nace una estrella demostró grandes capacidades como director y también como cantante. Lady Gaga, además, dio un paso enorme para convertirse en una gran actriz, pero además tiene asegurado su óscar por la canción Shallow. La película trata sobre el amor y los sacrificios.

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They are not the champions
La biografía cinematográfica de Freddie Mercury se destaca por la emoción que provocó en miles de espectadores el revivir las magníficas canciones de la banda británica Queen, pero como historia se estancó en lo convencional al omitir la faceta más desenfrenada del vocalista. Su mayor aspiración está en el óscar a Mejor Actor Principal con Rami Malek, aunque compite con interpretaciones mejores.

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Poder negro

Black Panther es la primera cinta de superhéroes que pugna por el óscar a Mejor Película, sin embargo, los efectos especiales y las hazañas increíbles no son la razón de su éxito, su principal fortaleza está en el empoderamiento que significó para toda la cultura afroamericana, eso es lo único que explica que esté en el ramillete de las mejores.

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22 de febrero de 2019

Cuando toques en el sur



Armenia, 20 de febrero de 2019

Querido Don Shirley,

Podrás ser el pianista más virtuoso de tu generación, podrás ser un hombre refinado, de buenos modales y buen gusto, podrás tener mucho dinero, habitar un ‘palacio’ encima de un teatro, sentarte en un trono y tener todas las piezas de arte que siempre deseaste, pero, sabes qué, vives en Estados Unidos, en plena década del 60 y eres negro. Por más que trates de rendirle pleitesía a los blancos que te contratan por tu maravillosa forma de tocar, son muy pocos los que realmente te valoran fuera del escenario, ellos te ven como la excepción, como el negro que aprendió a interpretar magistralmente a Chopin, aunque tuvo que conformarse con tocar ‘canciones populares’, ya que lo veían como una excentricidad.

No olvides que llevas a cuestas el peso de la historia de tu estirpe, tus ancestros no llegaron al Nuevo Continente a bordo de La Niña, La Pinta o La Santamaría, ni venían con los padres peregrinos, por el contrario, llegaron como víctimas del desarraigo, por la ambición de comerciantes desalmados que vivían de un negocio infame, que se sustentaba en las cadenas, el cepo y los latigazos. Sé que, en el fondo por eso, ignoras tu lugar en este mundo: los blancos solo te aceptan por tu música y tu dinero, y los negros no ven en ti a su par, creen que no te tocó sufrir ese perverso paquete de leyes que, tras la abolición de la esclavitud, los perdedores de la guerra civil instauraron con una forma de vengarse de los “culpables” de la devastación de su imperio de algodón y azúcar, con el fin de perpetuar la desigualdad.

Admiro que hayas realizado esa gira por el sur, por allí donde ese maldito Libro Verde (Green Book) te decía dónde debías hospedarte, entrar al baño o cenar. El color de tu piel, según lo promulgaba el sistema, te hacía igual, pero te mantenía separado, no fuera a ser que les contagiaras alguna rara enfermedad, corrompieras a las damas blancas y su piel se oscureciera. Pero por más que tuvieras buenas intenciones y que poseyeras el valor para intentar cambiar los corazones de las personas, fue un viaje difícil, tuviste que soportar humillaciones, abusos y mucha segregación, lo mejor es que no te rendiste, ni cuando te ofrecieron baños apartados, ni cuando recibían bien a tus acompañantes y a ti te rechazaban, ni cuando te desplazaron de los restaurantes en los que, minutos antes, habías sido ovacionado como estrella.

Soy consciente que te escribo a través del tiempo y que soy un atrevido porque supe de ti hace apenas unos días, cuando pude ver una agradable recreación de este episodio, eso me inspiró. Debo confesarte que se trató de una película algo superficial, pues hizo énfasis en lo divertido que resultaba tu interacción con tu compañero de viaje, un italoamericano llamado Tony Lip (ordinario, pendenciero, mentiroso, glotón y vulgar) con el que debió ser muy difícil convivir.

No obstante, con el pasar de los kilómetros, y muy a pesar de tu introspección, encontraste en ese hombre, a una persona honesta, que no disfrazaba su forma de pensar y que fue capaz de confrontarte en los momentos más íntimos para sacar a flote la frustración que te carcomía por un éxito a medias, donde lo único que realmente permanecía era la soledad. En realidad, no sé si sucedió así, pero quienes los encarnan, lo hicieron tan bien, que resulta una versión muy creíble. Además, uno de los hijos de Tony fue quien se encargó de escribir la historia, quizás por eso, en la historia su papá, por momentos, parece un héroe que te rescata en tus instantes más críticos, razón por la cual creo que, como personaje, resultó casi perfecto, sin matices: buen padre, buen trabajador, buen amigo.

Te confieso que, al terminar de ver la película, muchos sentimos una pequeña alegría en el corazón, por la amistad que se forja en medio de la adversidad y porque, al final de cuentas, la gira por el sur termina “bien”. Sin embargo, creo que queda un mensaje equivocado flotando en el ambiente, y es que da a entender que la discriminación ya es un problema superado, que se acabó en alguna noche de Navidad, pero no, lamentablemente, 50 años después, aunque el Libro Verde ya no existe, la intolerancia está viva y se manifiesta soterradamente. Lo más triste es que no es solo en el sur.

Lamento concluir con esa pésima noticia, por eso, entonces recomendaré la cinta como un pequeño homenaje a la amistad, con un duelo actoral tremendo, que se queda un poco corta en el trasfondo, pero que resultara fácil de ver en una tarde de domingo, para que más gente, como yo, pueda entender que, ante las injusticias del mundo, la dignidad siempre debe prevalecer.  

Con mucho aprecio, solo un espectador más.



El rugido de la igualdad



Wakanda es el país africano en el que persisten las costumbres ancestrales de las tribus de su pueblo. Un región rica en un metal conocido como vibranio, que ha impulsado su desarrollo tecnológico, y gobernada por un rey con la habilidad de transformarse en un superhéroe conocido como Black Panther, el encargado de defender e impedir que su fuente de poder sea conocida fuera de sus fronteras.

Tras la muerte de su padre, el nuevo líder del país, T’Challa, se enfrentará no solo su primer fracaso, sino también a su primer enemigo que ha llegado desde Estados Unidos, para reclamar el poco valor de los wakandianos en el momento de defender y preservar al resto de comunidad negra del mundo, que sí debe padecer necesidades y humillación.

Aunque no es el primer súperhumano negro, como se ha afirmado, Black Panther sí es pionera en destacar sus raíces africanas en pantalla, y es la primera película de héroes nominada al Óscar en la categoría principal. 

Esta cinta se encargó de exaltar abiertamente y sin ningún reparo las características de la raza negra, sus rasgos físicos, cultura y unidad, y a la vez de hacer una crítica a la desigualdad que vive este grupo en el mundo, aunque lo hace más con palabras que con ejemplos o acciones.

Ese eje fundamental del guion, escrito por su también director Ryan Coogler y por Joe Robert Cole, es el principal impulso de la propuesta para llegar a la máxima candidatura de la Academia, que quiso reconocer esta hazaña, por encima de aspectos que en otras ediciones se han filtrado más estrictamente.

Su estructura es típica de una película de superhéroes, y esto es natural al venir de una productora como Marvel Studios, que ya es experta en el tema. El protagonista, aquí interpretado por el actor Chadwick Boseman, es presentado como un joven valeroso y tranquilo, aunque su doble vida no sea secreto para nadie. Una parte importante del filme es dedicada a las características de su traje, así como a presentar las fortalezas de su hermana y aliada, para generar mucha más expectativas en el público, sobre las secuencias de acción.

Dichas peleas y persecuciones son muy bien ejecutadas, en especial las de la primera hora, en las que la mezcla y edición de sonidos consiguen emocionar y otorgar dinamismo, por lo que estas pueden ser las categorías en las que tenga mayor probabilidad de recibir reconocimiento.

El vestuario, por el que también tiene una nominación, es otro elemento en el que se nota la creatividad e investigación de la producción, pues cada grupo étnico de Wakanda tiene un traje diferente, con accesorios y colores que revelan la pluralidad de la raza negra.

Por otro lado, aunque ninguno de los actores tiene candidaturas, sí es refrescante ver a Lupita N’yongo y a Daniel Kaluuya en papeles totalmente opuestos a los que les dieron reconocimiento, con lo que se puede observar la madurez de su nivel actoral.

Black Panther es una hazaña válida para estos tiempos, por todo el subtexto de su historia, pero dentro de su género, es una película más, predecible y con algunos personajes y escenas innecesarias, que seguro ayudará a empoderar a mucha gente, pero que no merece ganar el Óscar.