22 de febrero de 2019

Cuando toques en el sur



Armenia, 20 de febrero de 2019

Querido Don Shirley,

Podrás ser el pianista más virtuoso de tu generación, podrás ser un hombre refinado, de buenos modales y buen gusto, podrás tener mucho dinero, habitar un ‘palacio’ encima de un teatro, sentarte en un trono y tener todas las piezas de arte que siempre deseaste, pero, sabes qué, vives en Estados Unidos, en plena década del 60 y eres negro. Por más que trates de rendirle pleitesía a los blancos que te contratan por tu maravillosa forma de tocar, son muy pocos los que realmente te valoran fuera del escenario, ellos te ven como la excepción, como el negro que aprendió a interpretar magistralmente a Chopin, aunque tuvo que conformarse con tocar ‘canciones populares’, ya que lo veían como una excentricidad.

No olvides que llevas a cuestas el peso de la historia de tu estirpe, tus ancestros no llegaron al Nuevo Continente a bordo de La Niña, La Pinta o La Santamaría, ni venían con los padres peregrinos, por el contrario, llegaron como víctimas del desarraigo, por la ambición de comerciantes desalmados que vivían de un negocio infame, que se sustentaba en las cadenas, el cepo y los latigazos. Sé que, en el fondo por eso, ignoras tu lugar en este mundo: los blancos solo te aceptan por tu música y tu dinero, y los negros no ven en ti a su par, creen que no te tocó sufrir ese perverso paquete de leyes que, tras la abolición de la esclavitud, los perdedores de la guerra civil instauraron con una forma de vengarse de los “culpables” de la devastación de su imperio de algodón y azúcar, con el fin de perpetuar la desigualdad.

Admiro que hayas realizado esa gira por el sur, por allí donde ese maldito Libro Verde (Green Book) te decía dónde debías hospedarte, entrar al baño o cenar. El color de tu piel, según lo promulgaba el sistema, te hacía igual, pero te mantenía separado, no fuera a ser que les contagiaras alguna rara enfermedad, corrompieras a las damas blancas y su piel se oscureciera. Pero por más que tuvieras buenas intenciones y que poseyeras el valor para intentar cambiar los corazones de las personas, fue un viaje difícil, tuviste que soportar humillaciones, abusos y mucha segregación, lo mejor es que no te rendiste, ni cuando te ofrecieron baños apartados, ni cuando recibían bien a tus acompañantes y a ti te rechazaban, ni cuando te desplazaron de los restaurantes en los que, minutos antes, habías sido ovacionado como estrella.

Soy consciente que te escribo a través del tiempo y que soy un atrevido porque supe de ti hace apenas unos días, cuando pude ver una agradable recreación de este episodio, eso me inspiró. Debo confesarte que se trató de una película algo superficial, pues hizo énfasis en lo divertido que resultaba tu interacción con tu compañero de viaje, un italoamericano llamado Tony Lip (ordinario, pendenciero, mentiroso, glotón y vulgar) con el que debió ser muy difícil convivir.

No obstante, con el pasar de los kilómetros, y muy a pesar de tu introspección, encontraste en ese hombre, a una persona honesta, que no disfrazaba su forma de pensar y que fue capaz de confrontarte en los momentos más íntimos para sacar a flote la frustración que te carcomía por un éxito a medias, donde lo único que realmente permanecía era la soledad. En realidad, no sé si sucedió así, pero quienes los encarnan, lo hicieron tan bien, que resulta una versión muy creíble. Además, uno de los hijos de Tony fue quien se encargó de escribir la historia, quizás por eso, en la historia su papá, por momentos, parezca un héroe que aparece en tus instantes más críticos, razón por la cual creo que, como personaje, resultó casi perfecto, sin matices: buen padre, buen trabajador, buen amigo.

Te confieso que, al terminar de ver la película, muchos sentimos una pequeña alegría en el corazón, por la amistad que se forja en medio de la adversidad y porque, al final de cuentas, la gira por el sur termina “bien”. Sin embargo, creo que queda un mensaje equivocado flotando en el ambiente, y es que da a entender que la discriminación ya es un problema superado, que se acabó en alguna noche de Navidad, pero no, lamentablemente, 50 años después, aunque el Libro Verde ya no existe, la intolerancia está viva y se manifiesta soterradamente. Lo más triste es que no es solo en el sur.

Lamento concluir con esa pésima noticia, por eso, entonces recomendaré la cinta como un pequeño homenaje a la amistad, con un duelo actoral tremendo, que se queda un poco corta en el trasfondo, pero que resultara fácil de ver en una tarde de domingo, para que más gente, como yo, pueda entender que, ante las injusticias del mundo, la dignidad siempre debe prevalecer.  

Con mucho aprecio, solo un espectador más.


El rugido de la igualdad



Wakanda es el país africano en el que persisten las costumbres ancestrales de las tribus de su pueblo. Un región rica en un metal conocido como vibranio, que ha impulsado su desarrollo tecnológico, y gobernada por un rey con la habilidad de transformarse en un superhéroe conocido como Black Panther, el encargado de defender e impedir que su fuente de poder sea conocida fuera de sus fronteras.

Tras la muerte de su padre, el nuevo líder del país, T’Challa, se enfrentará no solo su primer fracaso, sino también a su primer enemigo que ha llegado desde Estados Unidos, para reclamar el poco valor de los wakandianos en el momento de defender y preservar al resto de comunidad negra del mundo, que sí debe padecer necesidades y humillación.

Aunque no es el primer súperhumano negro, como se ha afirmado, Black Panther sí es pionera en destacar sus raíces africanas en pantalla, y es la primera película de héroes nominada al Óscar en la categoría principal. 

Esta cinta se encargó de exaltar abiertamente y sin ningún reparo las características de la raza negra, sus rasgos físicos, cultura y unidad, y a la vez de hacer una crítica a la desigualdad que vive este grupo en el mundo, aunque lo hace más con palabras que con ejemplos o acciones.

Ese eje fundamental del guion, escrito por su también director Ryan Coogler y por Joe Robert Cole, es el principal impulso de la propuesta para llegar a la máxima candidatura de la Academia, que quiso reconocer esta hazaña, por encima de aspectos que en otras ediciones se han filtrado más estrictamente.

Su estructura es típica de una película de superhéroes, y esto es natural al venir de una productora como Marvel Studios, que ya es experta en el tema. El protagonista, aquí interpretado por el actor Chadwick Boseman, es presentado como un joven valeroso y tranquilo, aunque su doble vida no sea secreto para nadie. Una parte importante del filme es dedicada a las características de su traje, así como a presentar las fortalezas de su hermana y aliada, para generar mucha más expectativas en el público, sobre las secuencias de acción.

Dichas peleas y persecuciones son muy bien ejecutadas, en especial las de la primera hora, en las que la mezcla y edición de sonidos consiguen emocionar y otorgar dinamismo, por lo que estas pueden ser las categorías en las que tenga mayor probabilidad de recibir reconocimiento.

El vestuario, por el que también tiene una nominación, es otro elemento en el que se nota la creatividad e investigación de la producción, pues cada grupo étnico de Wakanda tiene un traje diferente, con accesorios y colores que revelan la pluralidad de la raza negra.

Por otro lado, aunque ninguno de los actores tiene candidaturas, sí es refrescante ver a Lupita N’yongo y a Daniel Kaluuya en papeles totalmente opuestos a los que les dieron reconocimiento, con lo que se puede observar la madurez de su nivel actoral.

Black Panther es una hazaña válida para estos tiempos, por todo el subtexto de su historia, pero dentro de su género, es una película más, predecible y con algunos personajes y escenas innecesarias, que seguro ayudará a empoderar a mucha gente, pero que no merece ganar el Óscar.


19 de febrero de 2019

El hombre callado



“Cuídense del hombre callado, porque mientras otros hablan, él escucha; mientras otros actúan, él planea, y cuando ellos finalmente descansan, él ataca”, Anónimo.

¿Cuánto poder pueden tener los vicepresidentes? y ¿Qué tan responsables son de lo que sucede en sus gobiernos?.

Dick Cheney fue el 46º vicepresidente de Estados Unidos, compañero de fórmula de George W Bush, y uno de los estrategas republicanos más influyentes de los últimos tiempos, quien a pesar de no tener una figura visible en los medios de comunicación, sí estuvo detrás de muchas de las acciones más recordadas del gobierno que vio caer el World Trade Center.

Adam McKay, el director conocido por su excelente uso del sarcasmo y su gusto por desvelar escándalos, se le midió a sacarlo del anonimato y presentar su ascenso al poder y lado más oscuro, en el drama político Vice, que aspira a ocho premios Óscar, entre ellos Mejor Película.

La primera característica que salta a la vista desde el principio, y que ha sido muy comentada por los medios, es la transformación del camaleónico Christian Bale, quien engordó 18 kilos para meterse en la piel del político, reafirmando que es uno de los mejores actores de esta época.

Desde sus días de alcohólico e indisciplinado, hasta su llegada a la Casa Blanca, Bale consigue, no solo lucir idéntico al verdadero Cheney, sino que presenta con total naturalidad su evolución: el hombre poco talentoso y poco inteligente, que al estar dispuesto a servirle al poder y a aprender de sus artimañas, se posicionó como una ficha confiable para su partido, que rápidamente se convenció de sus capacidades para mandar.

Además, consigue representar la actitud analítica, conservadora y ambiciosa, que fue esculpiendo el político, con el paso de los años, su auténtica creencia en el dominio estadounidense sobre el resto del mundo, y sus momentos de mayor fragilidad, enmarcados principalmente en sus quebrantos de salud.

Por su parte, Amy Adams realiza una gran interpretación de Lynne Cheney, la esposa de Dick, que podría considerarse como la gestora de su confianza y poderío. Una mujer que, sin importar sus afiliaciones políticas de extrema derecha, no se turbó para enfrentar a su marido, sacar lo mejor de él y alcanzar el futuro que ella siempre había imaginado.

Otros que brillan en el reparto son Steve Carell y Sam Rockwell, como Donald Rumsfeld y George W Bush, respectivamente, personajes fundamentales en la carrera del futuro vicepresidente, y en quienes se evidencia un gran trabajo en maquillaje, en especial sobre Rockwell, y en la construcción de los personajes.

El guion es original de McKay, y eso se nota. Un narrador desconocido, que poco a poco se va ligando a Cheney, el contraste con imágenes reales de la vida política estadounidense y la presencia del humor en detalles como la música o el montaje, hacen de este un filme que se sale de lo convencional, entretiene y revela el ascenso de un hombre, pero no con el objetivo de hacerlo sentir orgulloso.

El director hace una fuerte crítica al gobierno Cheney - Bush, en ese orden, por sus acciones bélicas y guerreristas, que lucen meticulosamente planeadas, en medio de un país en crisis. También, deja en evidencia a la sociedad, a la manipulación que se ejerce sobre ella desde las altas esferas de la autoridad, y al poco interés que se tiene en el futuro, cuando llega el momento de decidir un nuevo gobernante.

Vice es una película urgente para la época, y escalofriante, por los secretos y conspiraciones que presenta. Es la cuota que este año se enfrenta directamente a las ideas del gobierno de turno en Estados Unidos, que hace reflexionar a sus espectadores y que seguro sembrará una que otra duda en el proceder de cualquier gobernante.



8 de febrero de 2019

La menos favorita de Lanthimos




La reina Ana Estuardo gobernó Inglaterra, y fue la primera monarca del Reino Unido, entre 1702 y 1714. Era una mujer frágil e insegura, debido a que la enfermedad y la desventura invadieron su vida desde muy joven. Perdió 17 hijos, la mayoría nacidos muertos, y enfrentó algunos conflictos familiares antes de ascender al trono, tras la muerte de su cuñado.

Para mantener la estabilidad y tomar decisiones, Ana siempre recurrió a terceros, en especial a su amiga Sarah Churchill, una mujer imponente y sagaz, a quien nombró duquesa de Marlborough, y quien fuera su aliada, tanto para temas coyunturales como para masajes y celebraciones.

Sin embargo, con la llegada de Abigail Marsham a palacio, una joven de actitud complaciente y servicial, el corazón de la reina Ana se dividió en dos, provocando que ambas mujeres iniciaran una disputa sin precedentes por convertirse en la favorita.

Con una mezcla de realidad y ficción, el director griego Yorgos Lanthimos presenta esta historia en su película más reciente, The Favourite, que aspira a diez premios de la Academia, incluyendo Mejor Película y Mejor Director.

El humor negro que lo caracteriza le sirvió para presentar a estas tres mujeres complejas, con personalidades fuertes y definidas, así como toda la elegancia recargada de la monarquía de la época, el derroche de lujos y las aficiones extravagantes.

Olivia Colman, quien interpreta a la reina Ana, y que aspira al Óscar a Mejor Actriz, logra transformarse en una mujer cambiante, emocional, aterrada, necesitada de afecto, caprichosa y deprimida. Su actuación es un sube y baja de sentimientos, en el que consigue captar el arribismo de su clase, pero también su falta de preparación para gobernar. Por esta actuación, Colman obtuvo la Copa Volpi del Festival de Cine de Venecia.

Por su parte, Rachel Weisz y Emma Stone, Sarah y Abigail respectivamente, adquieren un nivel de relevancia tal como el que posiblemente tuvieron sus personajes en la vida real, en medio del reinado de Ana. En el transcurso de la película se nota su capacidad para manipular a la reina y su rivalidad, por lo que no pierden oportunidad de sabotearse mutuamente.

Ambas actrices están nominadas en la categoría Mejor Actriz de Reparto, aunque quizá tiene más posibilidades Weisz, que hace una interpretación convincente de una mujer autoritaria y consciente de ser el poder detrás de la corona.

La fotografía es otro de los elementos destacados, pues muchas de las escenas fueron filmadas únicamente con luz de vela, lo que aporta al contexto de la realeza antigua, luce muy bien en sus escenarios, resalta detalles como el vestuario, maquillaje y peinado, así como los instantes de mayor tensión. También, se utilizó el lente ojo de pescado, lo que permite tener una visión monumental de los espacios.

En cuanto al estilo de Lanthimos, es evidente que esta es la primera película que no es de su autoría, ya que no es totalmente fiel a la identidad cinematográfica que ha construido, a lo largo de su carrera. Aunque se mantiene desenfadado, y aborda temas como la venganza o la homosexualidad, hacen falta más situaciones bizarras, aterradoras y críticas, hecho que seguramente jugó a su favor para llamar la atención de la Academia, que aún se muestra temerosa para premiar realidades tan brutales como las de Dogthoot o The Lobster.

Al ser la primera nominación del griego en la categoría de Director (fue nominado, en 2010, a Mejor Película Extranjera), es muy probable que se le abran nuevas puertas en reconocimientos populares, ojalá que con menos prejuicios, y otorgándole también mayor publicidad a su filmografía.

The Favourite no es la mejor película de Yorgos Lanthimos, pero sí una de las más completas de esta temporada de premios. Es una fuerte contendora en rangos de actuación, y quizá podrá causar algunas sorpresas en categorías técnicas y de guión.


5 de febrero de 2019

Cinco grandes ausencias de los Óscar 2019



El próximo 24 de febrero en el teatro Dolby de Hollywood, la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos realizará la edición 91 de los premios a lo mejor del cine norteamericano. Los reconocimientos más populares del planeta tienen a grandes películas en su ramillete de aspirantes, pero otras, como ya es costumbre, están entre las nominadas gracias al cabildeo ejercido por productores avezados que tienen el presupuesto y el tiempo para influir en la opinión de los respetados miembros del gremio. Es bien sabido que por la gran cantidad de películas que se postulan, muchos de los que votan ni siquiera tienen el tiempo para verlas, así que existen factores ajenos a la calidad cinematográfica que juegan un papel determinante a la hora de escoger cuáles son nominadas y cuáles son las ganadoras. Hay películas emblemáticas de la historia del séptimo arte que no obtuvieron ningún Óscar, y ni qué decir de los directores de culto que no recibieron la estatuilla. El Ciudadano Kane, Stanley Kubrick y Alfred Hitchcock son los ejemplos más recordados; y todavía hay un tufillo de vergüenza entre los miembros de la academia cuando se habla, por ejemplo, que Shakespeare enamorado recibió el Óscar a Mejor Película en 1999. Es por esta razón que presentamos los cinco ignorados de esta versión, grandes actuaciones, historias impactantes y guiones para analizar durante mucho tiempo. 5. Bradley Cooper (Mejor Director): Si bien se trataba de su ópera prima, A star is born tiene escenas emocionantes conseguidas, gracias a un excepcional calidad en el manejo de los primeros planos, la combinación de una iluminación sobria y de grandes actuaciones. 4. Toni Collette (Mejor Actriz): Si hay algo que sostiene la aterradora historia de Hereditary es la genial actuación de esta australiana de 46 años. A través de ella el espectador comprende el dolor de la pérdida de un hijo y la locura que produce aquello que no tiene explicación. 3. Ethan Hawke (Mejor Actor): El guionista de Taxi Driver, Paul Schrader, presentó el año pasado una película incómoda llamada en Latinoamérica El Reverendo, allí Hawke interpreta a un sacerdote de un pequeño pueblo que pone a prueba su fe, ante la crueldad humana. Este drama toma mayor fuerza porque no se va a los extremos sino que se matiza entre la esperanza y el vacío. 2. First Man (Mejor Dirección): Que la historia de Neil Armstrong, el primer hombre que caminó sobre la luna, haya sido ignorada es la prueba de que Hollywood prefiere ver a los grandes héroes norteamericanos, desde la exuberancia y la opulencia del éxito, pero aquí, el gran director Damien Chazelle (Whiplash y La la land) optó por el camino difícil, al narrar toda la hazaña del primer alunizaje a través desde la faceta más conmovedora del personaje. El viaje más memorable se convirtió en una visión contemplativa del dolor. 1. You were never really here (Mejor Dirección y Mejor Actor): Un exmilitar que trabaja rescatando a mujeres de la explotación sexual, es contratado para salvar la hija de un senador. Parece el comienzo de una clásica película de acción, pero, en realidad, es un encuentro de la miseria humana con las ganas de morir. La dirección de Lynne Ramsay y la magistral actuación de Joaquín Phoenix hacen de un relato sencillo, una escalofriante pesadilla.