Ir al contenido principal

Las 3 mejores canciones de Suicide Squad



Número 1: Bohemian Rhapsody. Jamás sale en la película, pero fue la que nos emocionó durante los avances. Ver aparecer a cada uno de los supervillanos, al ritmo de la introducción a capela de la canción de Queen, eriza la piel. Lástima que solo haya sido eso. 


Número 2: Sucker for Pain es una canción hecha para la banda sonora que aparece en los créditos finales de la cinta. La combinación de rap con rock alternativo va muy bien con este equipo de antihéroes.




Número 3: You Don't Own Me. Se escucha de fondo en una de las escenas introductorias de la sensual Harley Quinn. El ritmo y la forma en que es utilizada refleja muy bien su personalidad sicótica, una de las pocas que resalta en la cinta.



Comentarios

Entradas más populares de este blog

Rudeza pastel

Por Camila Caicedo. Cassie está borracha en un bar, sola, y un desconocido se ha ofrecido a llevarla a casa. Aprovechando su vulnerabilidad, este decide invitarla a su apartamento y seducirla, a pesar de que a ella cada vez le cuesta más mantenerse despierta. Sin embargo, todo ha salido como Cassie lo planeaba, pues no está ebria y, según su experiencia, el hecho de encarar a los hombres cuando pide que no la toquen parece atemorizarlos, y este no será la excepción.  Con una introducción empoderadora, que deja en evidencia el abuso del que es víctima el género femenino todos los días, empieza Promising young woman, el primer largometraje que dirige la actriz y guionista Emerald Fennell, que además es autora de esta propuesta en la que una mujer solo encuentra sosiego, vengándose del machismo y del abuso que la rodea.   La ironía es una de las principales herramientas que Fennell emplea para contar esta historia, que está totalmente alineada con los movimientos que en la actualidad han

Carpe Diem: Alguna razón para vivir

@kalosw Toda su vida Joe Gardner ha soñado con ser una estrella del jazz. A sus 40 años lo único que ha conseguido es ser maestro provisional en una escuela donde los muchachos carecen de pasión por la música. Trata de inspirarlos, no lo consigue. Su vida transcurre en torno a esa rutina tediosa, abúlica que se esfuma entre bostezos.  La situación cambia el día en que recibe dos noticias, primero le proponen vincularlo de tiempo completo a la escuela: más dinero y estabilidad laboral a cambio de lo que considera anclarse definitivamente a un empleo sin gracia. Segundo, un viejo alumno lo invita a presentar una prueba para tocar el piano con una de las grandes estrellas de la música jazz en el ambiente neoyorquino, Dorothea Williams. Acepta y frente ella, Joe entra en un estado de trance mágico, la manifestación de su talento en el máximo nivel, así que es contratado para tocar esa misma noche. Al menos por una vez podrá demostrar ante el público el gran músico que es y, quizás, dar el

Todo va estar bien...

“I was once like you are now And I know that it's not easy To be calm when you've found something going on” Cat Stevens, Father and son Por Carlos López Quien haya tenido la experiencia de ver a un ser querido atrapado entre los intersticios del tiempo, quien haya afrontado el dolor de ver cómo los años carcomen la lucidez y visto la mirada desorbitada de la demencia en los ojos de un amor, tal vez podrá entender lo devastadora que resulta la secuencia final de El Padre, película británica del año 2020, dirigida por Florian Zeller, adaptación de su obra teatral homónima.  Se trata de una de las mejores propuestas cinematográficas del siglo XXI: una historia sencilla, pero, a la vez, profunda. Una puesta en escena expresiva, un montaje impecable, actuaciones memorables y, sobre todo, una acertada dirección, que elige el camino más complejo para salir avante con maestría, llevando al espectador en un viaje desgarrador que lo deja perdido en un vacío existencial.  Que no se malent