Ir al contenido principal

Her





El futuro, la evolución y la soledad amorosa de un hombre inmerso en una vida común. Her es una película que narra una situación que pocas veces se había abordado en el cine, pero a la vez, una de las temáticas más usuales: El amor de un hombre con una máquina, de la que solo percibe su voz. Este de veras es un guión original, del que se debe resaltar la fotografía, pues sus imágenes y tonalidades son una caricia para los espectadores.

Joaquin Phoenix interpreta a Theodore, un tipo tímido, que parece apreciar más la vida cuando consigue esa compañía ilimitada pero impalpable, esa idea de pareja, que le habla, que lo satisface y que hace que sus amigos lo miren con desconcierto.

Samantha, la voz encantadora, es interpretada por Scarlett Johansson, un plus para el público masculino, que aunque no la verá, podrá apreciarla desde una perspectiva diferente, tal y como lo hace el protagonista.

Actuaciones convincentes, una estética impecable y una historia que llama la atención, escrita por Spike Jonze, que también está nominado. Sin embargo, la lentitud de la trama afecta la historia, que se torna monótona, debido a las situaciones que plantea, pero que son similares a lo que ocurriría en la vida real en una relación.


Un ejemplo de que el amor inicia en la lengua y no en los ojos, y de que un buen ritmo lo hace más ameno, ya que la monotonía cansa, al igual que en las películas.


Comentarios

Entradas más populares de este blog

De lo bizarro a lo conmovedor: Mi reencuentro con Lena Dunham

  Por Camila Caicedo Después de casi diez años de su final, esta semana terminé de ver Girls , la serie creada por Lena Dunham, que en los veinte me hacía sentir identificada con la idea de estar en el mundo para un éxito desmedido, pero no saber por dónde empezar. Ahora que estoy en los treinta, la serie me mostró, en sus últimas temporadas, aquellas amistades que se separan, en especial cuando todas las integrantes viven en una competencia eterna por ser mejor, y las historias irreverentes que me causaron gracia y desespero por su actitud, pero que, a la vez, fueron una muy buena respuesta a la incógnita de qué había pasado con ellas. Así fue que regresé a Lena, “la voz de su generación”, como lo dice el personaje de Hannah a sus 24 años, en el primer episodio de esta propuesta que la puso en el mapa de la televisión estadounidense en 2012, al presentar personajes cargados de trivialidades y narcisismo, sin la estabilidad o vida ideal que han proyectado otros. El reencuentro Por ...

La simplicidad de estar vivos

Por Camila Caicedo La primera vez que me senté frente a Everything Everywhere All That Once o Todo en Todas Partes Al Mismo Tiempo, estaba en un teatro lleno, con algo de tensión por el círculo que me rodeaba, y a pesar de llamarme la atención desde el cartel y la actriz que veía en él, la película (y la situación fuera de la pantalla) me fue saturando tanto que salí algo mareada, confusa y con el deseo de volver a casa.  En mi segundo encuentro con la cinta, que ya empezaba a ser reconocida por sus logros en taquilla, en plataformas y por su impacto cultural, sentí mucha expectativa por volverla a ver, tanto que cada salto en los multiversos que presenta me emocionó como si nunca la hubiera visto, me hizo llorar con la manera en que aborda la relación entre madre e hija y me generó una sensación de esperanza total en el futuro cinematográfico, gracias a The Daniels, el dúo de directores jóvenes que unidos habían logrado semejante hazaña.  Sin embargo, para escribir esta reseñ...

Animales hay muchos

Cuenta Víctor Gaviria —el director de cine colombiano recordado por obras como Rodrigo D no futuro, La vendedora de rosas y Sumas y restas—, que su más reciente película, La mujer del Animal, provocó reacciones inesperadas entre los primeros espectadores que tuvieron la oportunidad de verla. Algunos se asfixiaron, otros se indispusieron y prefirieron salirse de la sala. Pero otros, especialmente mujeres, se le acercaron a agradecerle, a contarle que, al igual que la protagonista, habían sido víctimas de la violencia de sus parejas, y que se identificaban con la historia. Y es que La mujer del Animal es una película que se rodó a sabiendas de que no se iban a recuperar los $2.600 millones que costó, sino con el fin de entregarle a Antioquia, a Colombia y al mundo un documento audiovisual que trascendiera, que tocara fibras y denunciara, sin ambages, el maltrato que tienen que enfrentar muchas mujeres en los barrios más pobres de este país. La película transcurre a mediado...