Ir al contenido principal

La Era del Hielo 5













En su ya desesperante lucha por abrir su bellota, la ardilla prehistórica Scrat provoca accidentalmente que una nave extraterrestre desvié el curso de un asteroide hacia la Tierra. La devastación de toda la vida en el planeta es inminente hasta que Sid, Manny, Diego y el resto de la manada, motivados por su instinto de conservación, se dan a la tarea de impedir el cataclismo, para lograrlo contarán con la ayuda de Buck, una comadreja demente, que diseñará el plan para impedir la extinción masiva.

Han pasado ya 14 años desde que el estudio de animación Blue Sky presentó La Era del Hielo, una cinta muy entretenida que mostraba la travesía de un mamut, un tigre dientes de sable y un perezoso gigante por devolver a un bebé humano a su tribu.

Aquella película acertaba en la construcción de los personajes: Manny, el mamut, mantenía una gran amargura por la pérdida, a manos de cazadores, de su esposa y su hijo; Diego, el tigre, se debatía entre ser malo y ser bueno, y Sid, el perezoso, aportaba un lado divertido, por esa personalidad inocente que rayaba con la estupidez,  pero que se quedaba en la ternura. En aquella ocasión el relato contenía drama, traición y, hasta cierto punto, emocionaba, conmovía.

Sin embargo, con el pasar de cuatro secuelas, todo ello se ha desvirtuado. De la faz de la tierra han desaparecido los humanos y se han incrementado los miembros de la manada, provocando que los personajes se desvanezcan por el poco interés que se les da. Cada nueva entrega ha perdido en emoción y ha ganado en escenas de chistes fáciles, secuencias bobas y humor de pastelazo, que entretiene en el momento, pero las hace olvidables.

La Era del Hielo Choque de Mundos no es la excepción, aunque trata de mostrar un conflicto adicional, a partir de la relación entre Manny y su familia, este no trasciende, porque no es lo suficientemente interesante. 

Para ver esta película hay que ir al cine sin expectativas, sin esperar grandes transformaciones de los personajes o conmovedoras lecciones de vida, hay que acudir solo con el ánimo de pasar un rato en familia, con la intención de reír, a partir de un comentario tonto o de doble sentido de los osos perezosos, por la irreverencia de las zarigueyas, por la locura de Buck o porque ver torturar a la ardilla Scrat provoca cierto placer, de lo contrario es mejor abstenerse.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Cortometraje: Geri's Game

En 1997, antes de la película Bichos, Pixar presentó este corto animado, que nos lleva a un juego de ajedrez emocionante entre 'los dos puntos de vista' de Geri, un anciano que pasa su tarde en el parque.  Esta pieza recibió el premio Oscar a Mejor Corto Animado en ese año, y marcó gran parte de la esencia de la productora y de lo que presentaría en el futuro.  

Cicatrices compartidas II: Brad Pitt

A pesar de que Brad Pitt tiene casi el doble de la edad que Heath Ledger tenía cuando interpretó al Joker de ‘Batman, el caballero de la noche’, el actor norteamericano sería una excelente alternativa para encarnar al villano, en una hipotética cuarta parte de la saga dirigida por Christopher Nolan. Detalles tan simples como la forma del rostro ya le darían una ventaja competitiva frente a cualquier otro que intente maquillarse como el payaso, ponerse el traje morado de chaleco verde y salir a hacer arder el mundo. Brad, en personajes como el de Jeffrey Goines de la magnífica 12 Monos, ha demostrado que puede encarnar el delirio, que puede reflejar la demencia en sus ojos y desarrollar cualquier tic nervioso, como refregarse la lengua en los labios ocasionalmente y así generar repudio. Además, ¿qué amante del buen cine puede obviar la tremenda interpretación del teniente Aldo Raine, líder de los Bastardos sin Gloria de Tarantino? Con ese trabajo Pitt evidenció que, para repres...

La simplicidad de estar vivos

Por Camila Caicedo La primera vez que me senté frente a Everything Everywhere All That Once o Todo en Todas Partes Al Mismo Tiempo, estaba en un teatro lleno, con algo de tensión por el círculo que me rodeaba, y a pesar de llamarme la atención desde el cartel y la actriz que veía en él, la película (y la situación fuera de la pantalla) me fue saturando tanto que salí algo mareada, confusa y con el deseo de volver a casa.  En mi segundo encuentro con la cinta, que ya empezaba a ser reconocida por sus logros en taquilla, en plataformas y por su impacto cultural, sentí mucha expectativa por volverla a ver, tanto que cada salto en los multiversos que presenta me emocionó como si nunca la hubiera visto, me hizo llorar con la manera en que aborda la relación entre madre e hija y me generó una sensación de esperanza total en el futuro cinematográfico, gracias a The Daniels, el dúo de directores jóvenes que unidos habían logrado semejante hazaña.  Sin embargo, para escribir esta reseñ...