Ir al contenido principal

Los 7 magníficos



En 1954 el director japonés Akira Kurosawa filmó Los 7 samuráis, una de las grandes obras de la cinematografía universal. Esta historia, ambientada en el Japón del siglo XVI, mostraba como un grupo de campesinos, cansados de ser asaltados por una horda de bandidos, deciden buscar a samuráis que luchen por ellos a cambio de comida.
Con una excelente interpretación del icónico Toshirō Mifune y el perfeccionismo tras la cámara del maestro Kurosawa, rápidamente la obra trascendió las fronteras del ‘país del sol naciente’, y cautivó a millones en el mundo.
Años más tarde, por esa manía ‘ancestral’ de Hollywood de adaptar a la cultura estadounidense las películas filmadas en otras latitudes, la compañía Metro-Goldwyn Mayer compró los derechos de Los 7 Samuráis y le entregó al guionista William S. Roberts y al director John Sturges la responsabilidad de realizar una nueva versión.
Seis años después de la original, en 1960, fue presentada al mundo Los 7 Magníficos. Esta vez, la acción transcurría en el salvaje oeste norteamericano, donde un pueblo mexicano de agricultores, cansados de pagarle tributo a un grupo de forajidos, que amenazaban con destruir sus cosechas, contratan a siete pistoleros, de habilidades únicas para que los defiendan.
De inmediato, la cinta fue aclamada por la crítica y por el público, el cual vibraba con un reparto inigualable, liderado por las grandes estrellas del momento: Yul Brynner, Steve McQueen, Charles Bronson, Eli Wallach, James Coburn, Horst Buchholz, Robert Vaughn, entre otros.
Igual que sucedió con la original japonesa, Los 7 Magníficos se convirtió en un referente para los wéstern subsiguientes, dio origen a varias secuelas, a una serie de televisión y hasta Pixar, muchos años después, se basó en ella para contar esa gran aventura en miniatura llamada Bichos.
De aquella película, también se inmortalizó la banda sonora compuesta por Elmer Bernstein, una melodía inconfundible que, sin importar dónde se esté, siempre va remitir a los escenarios míticos del lejano oeste: la imagen de un grupo de jinetes cabalgando en medio de tierras áridas, vistos a contra luz en un plano general, mientras el sol cae en el horizonte. Quienes lean este comentario en internet pueden disfrutarla en el siguiente enlace: www.youtube.com/watch?v=yulmgTcGLZw.
Hoy por hoy, en pleno 2016, gracias a esa necesidad reciente de Hollywood de rehacer sus grandes clásicos debido a la carencia de inspiración de sus guionistas, el director Antoine Fuqua, recordado por la cinta de acción Día de Entrenamiento, presenta una nueva versión de Los 7 Magníficos, pero ¿realmente hace honor a sus predecesoras?
La premisa es la misma. Un pueblo de campesinos (ya no mexicanos), llamado Rose Creek es aterrorizado por el terrateniente Bartholomew Bogue, un sujeto despiadado que quiere apoderarse de sus tierras a cambio de centavos y así tener acceso a las grandes minas de oro de la zona.
Cuando Bogue quema la iglesia y asesina a sangre fría a dos líderes del pueblo, provoca que una de las viudas salga en busca de pistoleros que salven a la comunidad. Rápidamente encuentra a Sam Chisolm quien acepta el trabajo y se da a la tarea de reunir al grupo que será capaz de enfrentar a todo un ejército enemigo.
Pronto la lucha por defender al pueblo pasa de ser un asunto de dinero a uno de dignidad, pues es tal la inferioridad, que todo hace prever que en el enfrentamiento no quedará otro camino más allá del sacrificio y la muerte.
Entretenida, nada más La película dura 2 horas y 8 minutos, pero desde la secuencia inicial se centra en el conflicto principal, lo que le imprime un muy buen ritmo, que no permitirá que el espectador baje la guardia hasta el final del metraje.
Las secuencias de acción son muy bien logradas, homenajeando en cada plano los clásicos del subgénero. Los paisajes y los escenarios logran transportar al siglo XVIII y a la rudeza de aquellos días en los que prevalecía la ley del más fuerte. Todo esto la hace una película entretenida, disfrutable, pero no más. Seguramente muchos la olvidarán y no trascenderá en los anaqueles de la historia como sí lo harán las originales.
Existen varias razones para afirmarlo. Primero, aunque el título de la cinta habla de siete magníficos, la verdad es que la trama se centra solo en tres, Chisolm, que como siempre cuenta con una acertada interpretación de Denzel Washington; Josh Faraday, con el carismático y siempre agradable Chris Pratt, y Goodnight Robicheaux, interpretado por Ethan Hawke.
Los demás son convidados de piedra, están para que la cinta sea políticamente correcta. Vincent D´Onofrio, como Jack Home (un gordo divertido); el coreano Byung-Hun Lee como Billy Rocks (un oriental frío y hábil con los cuchillos); Manuel García Rulfo como Vásquez (un mexicano bandido que huye de la justicia), y Martin Sensmeier como Red Harvest, (un aborigen de arco y flecha que no habla inglés).
En segundo lugar, las motivaciones del villano no tienen ningún de tipo de profundidad, es malo simplemente por el hecho de ser malo, lo que hace que no se sienta como una verdadera amenaza, es plano, está mal construido, constituyéndose como la principal debilidad de la película.
Por último, aunque los personajes principales están muy bien interpretados, no generan identificación alguna, ni siquiera la revelación final llega a conmover, queda como algo encajado a la fuerza en el desenvolvimiento de los hechos.
Esto no quiere decir que sea una mala película, sino que pudo haber sido mejor. Que pudo haber sido magnífica.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

La simplicidad de estar vivos

Por Camila Caicedo La primera vez que me senté frente a Everything Everywhere All That Once o Todo en Todas Partes Al Mismo Tiempo, estaba en un teatro lleno, con algo de tensión por el círculo que me rodeaba, y a pesar de llamarme la atención desde el cartel y la actriz que veía en él, la película (y la situación fuera de la pantalla) me fue saturando tanto que salí algo mareada, confusa y con el deseo de volver a casa.  En mi segundo encuentro con la cinta, que ya empezaba a ser reconocida por sus logros en taquilla, en plataformas y por su impacto cultural, sentí mucha expectativa por volverla a ver, tanto que cada salto en los multiversos que presenta me emocionó como si nunca la hubiera visto, me hizo llorar con la manera en que aborda la relación entre madre e hija y me generó una sensación de esperanza total en el futuro cinematográfico, gracias a The Daniels, el dúo de directores jóvenes que unidos habían logrado semejante hazaña.  Sin embargo, para escribir esta reseñ...

Gone Girl, el roce de la locura

¿Dónde podría estar la mujer ideal el día de su quinto aniversario de boda? Quizá preparando una elegante cena que conmueva el corazón de su esposo, comprando un regalo caro, o ensayando una danza exótica. ¿Perdida? No, no hay motivos, es perfecta.  Esta es la problemática inicial de Gone Girl, la cinta del director norteamericano David Fincher, conocido por obras maestras como Fight Club, que vuelve a ganarse el respeto de la crítica, gracias a este thriller protagonizado por Ben Affleck y Rosamund Pike. Una película que narra la desaparición de Amy Dunne y los conflictos que vive su esposo Nick: llegar a casa y no saber de ella, el rápido reconocimiento en los medios de comunicación, y, el hecho  más grave, ser el principal sospechoso del destino cruel de su mujer.  Cada uno de los giros que da esta historia permite que el espectador se mantenga al borde de la silla todo el tiempo, llenándose de intriga por lo sucedido, especulando, atando cabos y toma...

No dejaré que nada te pase

-El mundo resulta ser tan grande como nos lo permitan conocer, y si ese conocimiento es limitado, seguro el tamaño más pequeño parecerá infinito-. Una pareja se ha encargado de alejar a sus hijos del mundo exterior, dos mujeres y un hombre que lucen mayores de 20 años, y que aún viven como niños, en una enorme y lujosa casa en la que han aprendido significados distintos para algunas palabras, como teléfono o mar, y de la que nunca han salido, pues según su padre solo podrán hacerlo cuando pierdan uno de sus colmillos, y que este vuelva a crecer.  La censura del mundo exterior, incluyendo el contacto con animales o personas, solo con el objetivo de garantizar una idea fantasiosa de seguridad, puede percibirse durante los 94 minutos de Canino (Kynodontas) , una película griega estrenada en 2009, y dirigida por el director Yorgos Lanthimos. Con esta propuesta, en la que hace una crítica sarcástica a la sobreprotección, y en la que demuestra su gran habilidad para co...