No es necesario ser seguidor de la saga para disfrutar esta excelente película de acción y aventura.
La tripulación de la USS Enterprise lleva más de 900 días explorando mundos desconocidos, descubriendo nuevas vidas y nuevas civilizaciones, tratando alcanzar lugares donde nadie ha podido llegar.
Aunque le faltan más de dos años para completar su misión, el capitán James T. Kirk (Chris Pine) se siente exhausto, desconoce si en realidad esa es la vida que quiere vivir: preso de la rutina y ‘atado’ a una silla de mando.
Cuando dirige la nave a provisionarse a la base Georgetown, la más moderna de la Flota Estelar, su descanso es interrumpido por una señal de auxilio. En una nebulosa cercana una extraña especie ha sido atacada por un enemigo desconocido, cuando sale en su ayuda, la Enterprise es emboscada y rápidamente sometida por un poderoso rival que secuestra a la tripulación, llevándola a un planeta extraño.
El capitán Kirk deberá reponerse de la destrucción de su nave, liberar a sus compañeros y enfrentar a un villano resentido. El líder de una especie alienígena avanzada, con ánimos de venganza, llamado Kraull (Idris Elba), quien han encontrado una arma biológica milenaria, con la que espera dar un golpe mortal en el corazón de la Federación de Planetas Unidos.
Kirk contará con el apoyo incondicional del equipo de siempre, el oficial científico Spok (Zachary Quinto); el médico McCoy (Karl Urban), el ingeniero Scotty (Simmon Pegg), la teniente Uhura (Zoe Saldaña); y con algunos aliados inesperados como la alienígena Jayla (Sofía Boutella). Juntos lucharán por salvar a la federación y recuperar su honor.
Esa es, en resumidas cuentas, la historia de Start trek: Sin Límites, una película simple, pero efectiva, que se constituye en la tercera parte de una saga que revivió en el 2009, gracias al talentoso J. J. Abrams.
Junio de 1940. La estrategia de la Guerra Relámpago implementada por la Alemania Nazi tiene postrada a casi toda Europa. El pacto de no agresión entre Hitler y Stalin tiene aislada a la Unión Soviética. Estados Unidos aún no entra a la guerra. Inglaterra está al borde de la hora más aciaga de toda su historia. Entre tanto, 400.000 hombres de los ejércitos Aliados, están acorralados en las playas de la ciudad portuaria de Dunkerque, al norte de Francia. La única esperanza es poder escapar por el mar, y reagruparse en la Gran Bretaña, sin embargo, los muelles están deteriorados, el fuerte oleaje amenaza con hundir cualquier embarcación y, desde el cielo, la Luftwaffe (fuerza aérea Nazi) ataca ocasionalmente. Churchill, primer ministro inglés, sabe que salvar a estos hombres es crucial para lograr un contraataque, pero no quiere enviar a la marina, para no dejar indefensa las tierras británicas. Por ello, ordena a los civiles que, con sus pesqueros o yates, crucen el Canal de L...

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