22 de febrero de 2019

El rugido de la igualdad



Wakanda es el país africano en el que persisten las costumbres ancestrales de las tribus de su pueblo. Un región rica en un metal conocido como vibranio, que ha impulsado su desarrollo tecnológico, y gobernada por un rey con la habilidad de transformarse en un superhéroe conocido como Black Panther, el encargado de defender e impedir que su fuente de poder sea conocida fuera de sus fronteras.

Tras la muerte de su padre, el nuevo líder del país, T’Challa, se enfrentará no solo su primer fracaso, sino también a su primer enemigo que ha llegado desde Estados Unidos, para reclamar el poco valor de los wakandianos en el momento de defender y preservar al resto de comunidad negra del mundo, que sí debe padecer necesidades y humillación.

Aunque no es el primer súperhumano negro, como se ha afirmado, Black Panther sí es pionera en destacar sus raíces africanas en pantalla, y es la primera película de héroes nominada al Óscar en la categoría principal. 

Esta cinta se encargó de exaltar abiertamente y sin ningún reparo las características de la raza negra, sus rasgos físicos, cultura y unidad, y a la vez de hacer una crítica a la desigualdad que vive este grupo en el mundo, aunque lo hace más con palabras que con ejemplos o acciones.

Ese eje fundamental del guion, escrito por su también director Ryan Coogler y por Joe Robert Cole, es el principal impulso de la propuesta para llegar a la máxima candidatura de la Academia, que quiso reconocer esta hazaña, por encima de aspectos que en otras ediciones se han filtrado más estrictamente.

Su estructura es típica de una película de superhéroes, y esto es natural al venir de una productora como Marvel Studios, que ya es experta en el tema. El protagonista, aquí interpretado por el actor Chadwick Boseman, es presentado como un joven valeroso y tranquilo, aunque su doble vida no sea secreto para nadie. Una parte importante del filme es dedicada a las características de su traje, así como a presentar las fortalezas de su hermana y aliada, para generar mucha más expectativas en el público, sobre las secuencias de acción.

Dichas peleas y persecuciones son muy bien ejecutadas, en especial las de la primera hora, en las que la mezcla y edición de sonidos consiguen emocionar y otorgar dinamismo, por lo que estas pueden ser las categorías en las que tenga mayor probabilidad de recibir reconocimiento.

El vestuario, por el que también tiene una nominación, es otro elemento en el que se nota la creatividad e investigación de la producción, pues cada grupo étnico de Wakanda tiene un traje diferente, con accesorios y colores que revelan la pluralidad de la raza negra.

Por otro lado, aunque ninguno de los actores tiene candidaturas, sí es refrescante ver a Lupita N’yongo y a Daniel Kaluuya en papeles totalmente opuestos a los que les dieron reconocimiento, con lo que se puede observar la madurez de su nivel actoral.

Black Panther es una hazaña válida para estos tiempos, por todo el subtexto de su historia, pero dentro de su género, es una película más, predecible y con algunos personajes y escenas innecesarias, que seguro ayudará a empoderar a mucha gente, pero que no merece ganar el Óscar.



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