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Tradicionalismo disfrazado de rebeldía


Las hermanas March, Jo, Meg, Beth y Amy, viven en Nueva Inglaterra, Estados Unidos, durante la década de 1860. Las cuatro están pasando por la adolescencia, descubriéndose a sí mismas desde sus pasiones y talentos, y desde las imposiciones sociales de la época que dictaban que era el momento de empezar a buscar un novio rico para casarse y convertirse en esposas que pudieran apoyar a su familia.

Todas viven con su madre, Marmee, y Hannah, la mujer que les ayuda, mientras que esperan que su padre regrese de la Guerra Civil, que se libra en ese momento. Mientras pasa el tiempo, cada una se dedica a un arte diferente, que les llena de gozo, Meg, la mayor es una actriz destacada de las obras que escribe Jo, la más rebelde de todas, que sueña con volverse una escritora famosa. Por su parte, Beth es muy talentosa para tocar el piano, y Amy una pintora prometedora.

En ese momento crucial de la vida en el que se deja de ser niña, las decisiones serán cada vez más determinantes, así como el reto de convertirse en mujer, sin perder la unión entre ellas, la esperanza y la libertad.

Little women es la novela escrita por Louisa May Alcott, en 1868, y que después de ser llevada al cine en numerosas ocasiones, regresa a la pantalla en una versión dirigida por la aclamada directora Greta Gerwig, que también tuvo a cargo la adaptación del guion.

Con esta tarea, Gerwig se propuso a mantener la época en la que se centra el libro, el siglo XIX, pero con un lenguaje moderno, que contrasta bien con las elaboradas locaciones y vestuario, que son reflejo de las condiciones económicas que se tenían, desde lo ostentoso hasta lo más sencillo, y que logran trasladar al espectador a ese tiempo.

La película se divide en dos momentos de la vida de las hermanas, cuando Jo trabaja en Nueva York como maestra, y siete años antes, cuando se cuestiona el rol que la sociedad le impone al ser mujer, de enamorarse y casarse, al sentirlo como un impedimento para ser escritora.

A partir de esto, el guion empieza a moverse entre el pasado y el presente, entrelazando las vivencias de cada una, en ambas realidades, lo que permite entender sus decisiones, preocupaciones y sentimientos. Esto se logra con un muy buen manejo de la edición, pues nunca hay necesidad de decir si se está en tal o cual época, sino que deja que quien la vea vaya relacionando los hechos y atando cabos.

También, se da un contraste interesante entre la escritora del célebre libro y el personaje de Jo, que se cruzan como si lo contado en toda la historia hubiese sido la representación de lo que Alcott vio en su cabeza, durante su escritura.

Pese a estas características, la cinta tiende a ser muy predecible, lo cual podría explicarse con las dos adaptaciones mudas y las cuatro adaptaciones con sonido que se han hecho para el cine, siendo una de las más reconocidas la dirigida por Gillian Armstrong, en 1994, que estuvo protagonizada por Winona Ryder. Ese elemento hace que, a pesar de los buenos diálogos y actuaciones, se caiga en el aburrimiento de ver reflexiones libertarias que terminan por no ser suficientes para evitar las imposiciones sociales.

Y sí, Mujercitas se basa en una historia que tiene más de 150 años, y que en ese entonces fue un símbolo de revolución, pero ahora se ve anticuada y poco contestataria. Esto tiene que ver con que, aunque sus personajes principales son mujeres, la mayoría de sus superiores y modelos a seguir son hombres, y en que a pesar de cuestionar el rol femenino tradicional, termina por cumplirlo o por contribuir con ese imaginario.

Como era de esperarse, eso no impide que el desempeño del elenco sea sobresaliente, en especial las dos nominadas al Oscar, Saoirse Ronan, que encarna a Jo, y Florence Pugh, en el papel de Amy, quien a sus 24 años, podría considerarse como la gran revelación de la cinta. Lo mismo pasa con la fotografía en las escenas de exteriores, donde hay un bello contraste entre lo radiante de los paisajes y el estética de la época.

Greta Gerwig, con su sello de irreverencia que alguna vez la llevó a ser una de las principales exponentes del cine mumblecore, no llena las expectativas para el momento histórico que viven las mujeres en la actualidad; no refresca con su visión, sino que recae en algo ya dicho, en un montón de promesas que se funden en el desenlace romántico.

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