22 de febrero de 2015

BIRDMAN, UN DESAFÍO A LA INDUSTRIA


Cuando se abra el telón siempre existirá la oportunidad de recibir un aplauso, un momento que borre el pasado, el tiempo perdido y los malos comentarios; un instante en el que un actor marque la historia, subiendo por primera vez a la cima de la admiración y el respeto, ese lugar donde por fin podrá expandir sus alas y volar por encima de todos. 

Birdman es el pasado de Riggan Thomson (Michael Keaton), un hombre que sueña con el reconocimiento y los comentarios positivos de la audiencia que aún no confía en su capacidad  de desafiar Broadway, de quitarse la máscara y desvelar el gran actor que se esconde bajo un disfraz de los años noventa.

El mexicano Alejando González Iñárritu se atrevió a desafiar la industria cinematográfica, creando una propuesta que revela la realidad de los actores que buscan ser tomados en serio, donde enfrenta el análisis existencial y la lucha emocional, con la hazaña de salvar al mundo y ser un superhombre, pues el verdadero acto heroico de su personaje principal es derrotar al villano que vive en su cabeza. 

Desde el primer instante, la narración se encarga de convertir al espectador en un seguidor más de la celebridad, en alguien abierto a las expectativas de su debut y su locura, permitiéndole quedarse dentro de la historia, sin dejar de sorprenderse o preguntarse qué pasará en el momento en que el teatro se llene y la capa se caiga. 

La ambientación musical es otro de los elementos que le otorgan dinamismo al filme, involucrando, en varias ocasiones, al músico dentro de la escena, demostrando su independencia y la magia que se esconde detrás de un buen montaje.

Igualmente, las interpretaciones se conjugan con la excelente construcción de cada uno de los personajes, dándole la oportunidad de brillar a todos de los actores, ya que ninguno se queda corto ante el reto de encarnar la debilidad.

Michael Keaton y Edward Norton son una de las duplas perfectas de la cinta, que muchas veces aborda su conflicto de personalidades similares, oportunidades diferentes, y su exceso o carencia de fe en sí mismos. Ambos son grandes contendores para el premio Oscar en las categorías de Mejor Actor y Mejor Actor de Reparto, respectivamente, pero como en Birdman, uno tiene más posibilidad que otro. 

El guión latinoamericano, que además critica las redes sociales y la popularidad sin justificación, es también un firme contendor de la categoría a Mejor Guión Original y Mejor Dirección, por lo que no sería sorpresa que se llevara uno de estos dos galardones.

Una historia nueva, narrada de forma innovadora, sin temor a decir la verdad, de mostrar la ignorancia de quien alardea de su poder, de quien no busca un contenido. Una propuesta heroica y poderosa que ha colmado expectativas, que quizá quiera demostrar modestia, pero que sin duda se merece ser la mejor en los premios de la Academia.