11 de enero de 2017

El B A G




Una pequeña huérfana, con problemas para dormir, descubre a un gigante que recorre las calles en las madrugadas repartiendo sueños entre los niños. Este, al verse atrapado, decide secuestrarla para evitar que lo ponga en evidencia ante toda la comunidad. En medio del rapto se origina una pequeña gran amistad, que se ve amenazada por nueve gigantes malvados que quieren comerse a todos los niños de Inglaterra.
El Buen Amigo Gigante, BAG, cuenta con la impecable dirección del maestro Steven Spielberg, quien con los suaves y fluidos movimientos digitales de su cámara introduce al espectador en una maravillosa aventura onírica. Poco a poco, pasa de un ambiente casi gótico y sombrío a otro repleto de belleza, encanto y color.
Técnicamente es una película grandiosa. Los escenarios son fabulosos, el espectador fácilmente podrá sentirse recorriendo las praderas del mundo de los sueños. Los detalles físicos de los personajes, especialmente los pliegues en los rostros de los gigantes, transmiten ternura o repulsión, dependiendo del caso.
Es una de las pocas películas del año que vale la pena ver en 3D, solamente la secuencia de persecución dentro de la casa del BAG es suficiente para disfrutar esta tecnología. La banda sonora, creada por el maestro John Williams, acierta, en cada escena nos muestra el camino de las emociones que debemos, desde el riesgo hasta la hilaridad.
Las interpretaciones de Mark Rylance, como el BAG, y Ruby Barnhill, como Sophie, hacen que la relación se sienta verosímil, ambos logran enternecer y divertir. Su juego constante de palabras en los diálogos es ‘fantabuloso’.
El BAG peca por su introducción lenta, el conflicto principal tarda en aparecer y cuando lo hace, carece del suficiente peso dramático. También falla en su desenlace, resulta superficial y apresurado.
Sin embargo, la recomendación es ser paciente, dejarse atrapar por la historia y por la belleza de los escenarios, si lo logra, encontrará una película tierna, linda, dulce, que le provocará risas y hasta una que otra lágrima.