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El código enigma


La historia de Alan Turing es tan fascinante como triste. Desde el colegio fue un genio incomprendido, rechazado y agredido por ser diferente; de adulto, al ser una de las mentes más brillantes del siglo XX, tuvo que enfrentar la discriminación y el rechazo por su homosexualidad, pero eso no fue un impedimento para realizar uno de los aportes más importantes en el frente tecnológico de la Segunda Guerra Mundial.

The Imitation Game o El Código Enigma, como se dio a conocer al público latino, es una cinta biográfica dirigida por Morten Tyldum que de manera sobria narra tres momentos fundamentales de la vida del matemático inglés.

El relato parte en el instante en el que Turing comienza a ser la presa de una cacería de brujas, en la que un detective se esfuerza en verlo como una amenaza para la seguridad nacional y que, a la postre, terminará llevándolo a un juicio injusto, en el que será señalado por una sociedad mojigata, heredera de la más intransigente moral Victoriana.

Estas escenas son mezcladas con el momento cumbre del genio, cuando asume el reto de descifrar Enigma, la máquina del ejército alemán que resguarda los más altos secretos de la guerra, información vital para asestar un golpe definitivo a los Nazis. 

En este fragmento de la historia, Benedict Cumberbatch exhibe su maestría interpretativa al transmitirle al espectador los dilemas del genio que sucumbe ante la imposibilidad de entablar una relación sana con seres a los que supone intelectos inferiores.

Es allí cuando emerge una fabulosa Keira Knightley que, como Joan Clarke, debe enfrentar una discriminación similar a la de Turing por ser mujer. En medio de ese mundo de exclusión, ella se convierte en su punto de apoyo, en el estandarte para soportar los embates de la sociedad, de tal manera que la hace su esposa, la fachada de ambos para sobrevivir a los prejuicios.

La tercera etapa de Turing en la cinta es quizá la más triste, aunque la menos profunda, pero también la más conmovedora por la sutileza de narración. 

En ella se cuenta cómo Alan descubre en su mejor amigo del colegio al primer amor, y cómo la vida misma se encarga de propinarle un golpe que lo condenará para siempre al ostracismo de su genialidad.

En resumen, The Imitation Game es un filme entretenido, con buenas actuaciones y que gira en torno a la guerra, no a la gran confrontación mundial sino a la batalla que un hombre genial llevaba en su interior. 

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