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Jurassic World


Seguramente Jurassic World no trascenderá en el cine como una obra de arte ni ganará premios Oscar por su guión o por su dirección. Sin embargo, sí será recordada como una cinta divertida, efectista y que renueva una franquicia que parecía extinta.

Más allá de la trama misma, que es tan simple y predecible como sus precuelas, el gran acierto es que los espectadores pueden disfrutar del primer parque temático del mundo. Así es, después de 22 años, el sueño de John Hammond se puede vivir en todo su esplendor: atracciones, restaurantes, espectáculos, interacción con los dinosaurios y todo ello maximizado por los últimos avances tecnológicos.

El otro acierto es que la cinta tiene personajes -aunque estereotipados- graciosos y carismáticos, que logran ejercer muy bien los roles de víctimas o héroes. Ellos ayudan a matizar la acción genérica, plana y simple, pues todo se limita a una persecución que no sorprende, que no emociona, que no trasciende.

Para destacar los constantes guiños que el director, Colin Trevorrow, le hizo a la obra de Steven Spielberg; pequeños detalles que los fanáticos de la primera película habrán notado de inmediato, no obstante que algunos aspectos del argumento parezcan clonados.

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