Ir al contenido principal

El puente de los espías


El puente de los espías es una película que retrata un momento crucial de la participación de Estados Unidos en la Guerra Fría, destacando ese elemento patriota que muchas de sus cintas históricas suelen emplear. 

Cumple con el requisito de dejar al estadounidense promedio sintiéndose bien y orgulloso del papel de su nación en la historia mundial, a pesar de que durante sus dos horas y veinte minutos no tenga un pico de emoción destacable.

Steven Spielberg está detrás de esta producción que no escatima detalles para transportar a sus espectadores a los años 50 en Estados Unidos y en la Alemania soviética, y narrar la negociación de intercambio de espías entre ambas naciones.

Al principio, la historia arranca con un ritmo trepidante y enfocado en Rudolf Abel, un espía soviético que trabaja en Nueva York. Este personaje, interpretado por Mark Rylance, se roba el show dentro de toda la trama, gracias a los gestos y posturas con los que da vida a este hombre despreocupado, que nunca revela ningún tipo de temor.

Sin embargo, Rylance no tiene mucho tiempo en pantalla o al menos no el suficiente para desarrollar a fondo su personaje, lo que podría haberle otorgado mayor dinamismo a la producción.

Por el contrario, quien está casi permanentemente en escena es Tom Hanks, que tiene el papel protagonista de Jim Donovan, el abogado que defiende a Abel. Este personaje pareciera ser el recurrente de la carrera reciente del actor estadounidense, quien desde hace algún tiempo no logra impresionar de la misma manera que en los años 90.

La presentación de su contexto familiar es quizá el principal desacierto de la película, pues el ritmo pareciera estancarse antes de obtener el impulso suficiente como para cautivar. 

Para resaltar, la escenografía empleada, especialmente cuando se hace referencia a la construcción del muro de Berlín y a la guerra, que deja esa impresión de realidad ya característica de Spielberg.

El puente de los espías se cruza despacio y con simpleza, con pocas emociones fuertes y algunas oportunidades de suposición, que la fichan como la cuota patriota del año, pero también como una de las propuestas más lelas. 

Comentarios

Entradas más populares de este blog

El hombre callado

“Cuídense del hombre callado, porque mientras otros hablan, él escucha; mientras otros actúan, él planea, y cuando ellos finalmente descansan, él ataca”, Anónimo.
¿Cuánto poder pueden tener los vicepresidentes? y ¿Qué tan responsables son de lo que sucede en sus gobiernos?
Dick Cheney fue el 46º vicepresidente de Estados Unidos, compañero de fórmula de George W Bush, y uno de los estrategas republicanos más influyentes de los últimos tiempos, quien a pesar de no tener una figura visible en los medios de comunicación, sí estuvo detrás de muchas de las acciones más recordadas del gobierno que vio caer el World Trade Center.
Adam McKay, el director conocido por su excelente uso del sarcasmo y su gusto por desvelar escándalos, se le midió a sacarlo del anonimato y presentar su ascenso al poder y lado más oscuro, en el drama político Vice, que aspira a ocho premios Óscar, entre ellos Mejor Película.
La primera característica que salta a la vista desde el principio, y que ha sido muy comentada …

La gracia de la desgracia

Muchos deseos son imposibles de contener, como si dentro de nuestro cuerpo calmado, de nuestras palabras serenas, y de nuestra actitud paciente, se albergara una persona distinta, que cuando quiere algo lo reclama, sin importar las circunstancias, consecuencias o la situación en la que se encuentre.

Igualmente, dentro de cada uno, vive alguien que es capaz de reírse de las desgracias ajenas, de ver humor en la tragedia, en el peligro y en la vida complicada de quienes despiertan su sed de venganza, antes de abrir los ojos.

Y al final, existe otro tipo de mente, que es quizá la más escasa, pues su dueño tiene la capacidad de unir esos elementos perversos, y crear un guión que conquiste las salas de cine, sin la necesidad de recurrir a finales felices o a historias de superación.

Ese último individuo es Damián Szifron, el director argentino que de la mano de seis historias dramáticas, generó risas culpables y buenas críticas del público atraído por un título simple: Relatos Salvajes.

Ricard…

Cicatrices compartidas I: Javier Bardem

Ponerle un nuevo rostro a un ícono pareciera el desafío más grande de un cineasta. Cambiar la idea sobre un personaje, la imagen mental de un nombre y crearle una mirada diferente a un mismo vestido, dándole una personalidad definida, pero similar a la que se supone es suya, convirtiéndolo en un ente más radical, cercano a la muerte y a su disfrute.

Javier Bardem, el actor español ganador de un Oscar a Mejor Actor de Reparto, ya se ha acercado a esa muerte, la ha gozado y reclamado. La ha tenido tan cerca como la brisa que mueve las hojas o como el oxígeno comprimido que atraviesa una frente.

Ha cambiado de rostro y peinado, sin temor a transformarse en un villano despiadado, en el rival del agente secreto más famoso del mundo y en un hombre que atrae el caos a su paso sin ningún remordimiento.

Le ha dado vida al cerebro que desea dejar de pensar, que solo razona sobre la libertad y el trauma de caer en la superficie adentrándose en la profundidad de los problemas existenciales de quien …