Lee Weaters (Kate Mara) es una analista de riesgos que es contratada para evaluar la viabilidad de un proyecto de inteligencia artificial llamado Morgan (Anya Taylor-Joy). Este, es un ser que ha sido creado como el siguiente escalón de la evolución humana: fuerte, hábil y capaz de entender e imitar los sentimientos.
Según la líder del proyecto, Morgan es el resultado de la búsqueda constante por encontrar a un ser humano perfecto, con una conciencia superior, con la habilidad para discernir correctamente entre lo que es bueno y lo que es malo, y así dar un paso más firme hacia la convivencia pacífica de la especie, sin embargo, este no es el primer experimento de este tipo, otros, en el pasado, ya han fracasado en el intento.
Cuando Morgan se sale de control durante un examen psicológico, Weaters tendrá la potestad de dar todo el experimento por terminado, lo que desatará la ira del nuevo ser y la complicidad de algunos científicos que no quieren que el trabajo de toda su vida se vaya por el caño.
Aunque la película tarda en arrancar, porque transcurren por lo menos 30 minutos antes de que comience la verdadera acción, en un momento adquiere un ritmo trepidante que no da tiempo para mirar atrás. Secuencia tras secuencia el filme lleva al espectador entre persecuciones, luchas, asesinatos. Los 87 minutos de duración pasan en un parpadeo.
El relato es sólido, por ejemplo, en cuanto a las motivaciones de los personajes es válido resaltar la paradoja en la en que vive Morgan. Es un ser sintético, el cual aprendió a amar artificialmente, pero que en el primer momento en que se equivocó lo encerraron sin darle ninguna chance de defenderse, es decir, el escenario más utópico poco a poco se transforma en el más inhumano. Así que tiene una buena justificación por la cual revelarse contra sus creadores.
La participación de Anya Taylor-Joy refleja adecuadamente estos dilemas internos que afronta Morgan, no es el ser aterrador que intentan vender en los avances, por el contrario es una inocente que cree estar haciendo lo mejor, pues se percibe a sí misma como la víctima de una tremenda injusticia.
La actuación de Kate Mara como una odiosa, impasible y prepotente analista de riesgos corporativos, es uno de los aspectos más destacables de la cinta, ella se hace odiar tantos de los científicos que analiza, como de aquellos que van a ver la película.
Vale la pena destacar el trabajo de Paul Giamatti, el veterano actor no aparece mucho, pero en la secuencia que lo hace, demuestra la gran tensión que puede provocar con su gran capacidad interpretativa.
De la dirección de Luke Scott, hijo del reconocido Ridley Scott, se puede afirmar que es una apuesta bastante atinada. Cada diálogo y cada detalle aportan a la construcción de la historia, lo cual se agradece en el momento en que se presenta el crucial punto de giro del desenlace, ya que cambia todo el rumbo de la trama, sin parecer descabellado, ni injustificado. Una muy buena sorpresa, que anticiparán los espectadores más atentos.
Quizás a muchos les desagrade este final, pero a la luz de todo lo que ocurre en la cinta, se trata de una conclusión inevitable, por lo cual se trata de historia completa y bien contada.
El hombre que ríe del caos, que nos invita a no estar tan serios y a sentir gusto por lo macabro, es uno de los villanos de Batman que supo convertirse en el favorito de toda una generación, gracias al actor que decidió volver a ponerle un rostro, después de haber estado dibujado sobre una de las estrellas de cine más grandes del siglo XX. Heath Ledger dejó una marca imborrable sobre el público que pudo conocer su carrera de cerca, o incluso desde la lejanía de quien un día cualquiera se dispuso a ver The Dark Knight, enfrentándose al Joker o Guasón, que lo llevó hasta el límite de la vida y a obtener un premio Oscar que nunca pudo agradecer. Desde la incertidumbre que ha dejado la última entrega del hombre murciélago bajo la dirección de Christopher Nolan, en Cinema Redrum nos dispusimos a preguntarnos quién podría llenar los zapatos de ese mítico personaje y del actor australiano que pulió cada uno de sus rasgos para adentrarse en la sonrisa impresa en las mejillas. U...

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